Afuerismos


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A veces te sentís inútil. La única diferencia que hay es el efecto que tal sentimiento puede causar. Supongo que, si saberte útil en una circunvolución específica del intestino gris es lo único que te importa, es una cagada. En cambio, si lo tuyo se parece más a una ensalada de frutas, podrás irle pegando a unos objetivos de segunda. En este segundo caso, sólo podrá carcomerte el hecho de saber que no sos diverso por opción sino por el miedo a jugarle todas las fichas a un solo número. Lo cual puede hacerte sentir peor: sos uno que se salvó a fuerza de renunciar a su esencia.

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Una señora en moto con gordura localizada en las rodillas se te aparece tres veces en un rato, a bordo de una moto. Parece estar allí para que la veas y reflexiones acerca del drama de vivir aferrado a una telaraña en el medio del huracán. Fernando Pessoa debía sentirse un panadero muchas veces. Cada fragmento que escribía era un agujerito de ojo, cada pan que no repartía era una puñalada en la costura del universo. Las rodillas gordas de la señora enbufandada y engorrosa es la santa trinidad. El tema de la conversación es el comer o no comer, el culto a ajustarse a las tablas dietéticas, el modelaje sobre la pasarela de la balanza. Por eso Bernardo Soares se empedaba, para borrar su propia tinta con alcohol.

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Muy frecuentemente pienso que soy el lector más asiduo de mí mismo. Mi grado de angustia viene de saber que eso no es una metáfora sino una soledad. Lanzo unos mosquitos en formación a chuparle la savia a la nada. Como quien se mira al espejo y se encuentra lindo pero no sale a la calle porque sabe que se ha mentido. O sale en bicicleta, tan rápido como le permiten sus piernas de borracho.
Con suerte los años harán que respeten sus cabellos –blancos- aunque a él no lo respeten.

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Están los que tienen la fuerza necesaria de curvarse como si fuera una reverencia. Van dejando de estar los que son aplastados por la bolsa de portland de la construcción de sí mismos.

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El refinamiento es un precio, dice en la radio. El ejercicio diario de la mente y el período indagatorio son la juventud. Estudiá que el día de mañana te vas a levantar mejores minas que el tonto. Creo que la televisión dice algo parecido, excepto en la parte de estudiar.

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De chico, era el último que elegían en los partidos de fútbol. Un día hice un gol y me sentí mal, no entendía. La angustia de acertar. Por suerte no la he sentido más. He aprendido a pararme en la cancha, a levantar la cabeza, varias figuras tácticas. Y sigo divirtiéndome al hacer algo que no sé hacer.

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Las ruinas son hermosas. Pero contenete, no agarres todo a marronazos. Pessoa y Cioran fueron casas que buscaron su perfección corroyéndose. Poné unas flores de colores, que no son lindas pero parecen menos decadentes que los gusanos que las fertilizan.

*Leer es exterior a la lectura.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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