Enterré en sus nichos

Enterré en sus nichos las banderas, que son mortajas.
Una inundación ahogó el cementerio.
Los brotes de piedra no buscan el aire que tocan,
sus raíces son versos muertos que se hunden en el fango de la admiración enseñada.

El agua se va del cementerio inundado.
El verde de un pasto nuevo busca el sol
de versos que nacen y suben
a hacer el viento
que arranque tu lágrima y moje mi cara.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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