Los brazos de Jesús

Los brazos abiertos en cruz de Jesús gritando un gol
aprietan como un feto a la mariposa en sus tules virginales,
tanto más puros cuando más aguijoneados
por mi pico de colibrí pastor.

Unos ojos que vienen
al hoy como un festejo,
como un reflejo del bosquejo
del
recuerdo,
un segmento
de una aureola
que es un sol rosado
como un limón de seda.

Todos los estados que plasman el baile quieto del estado de razón
desembocan en el río del aire de la ilusión.
La niña de mis ojos
será la mujer de mis manos.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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