Oscuroclaro

(a vitor ramil cantando a fernando pessoa)

Tengo una lámpara fallada
que se apaga de repente si estoy leyendo
y eso me hace desear
que las palabras sean tan luminosas
como cuando son iluminadas.

Empecé leyendo ese libro
como la lluvia que llega con viento,
empecé a escribir el poema
como el huracán que se gesta en el medio del mar,
empecé a enamorarme de la puta
como el bebé se enamora de la vida.

Leí un poema sobre el otoño
en un día nublado de primavera,
el apagarse de la luz me hizo
recordar a un poeta llorando en lo oscuro
del lado de allá de la noche de San Juan.

El embudo me llevó
por un orgasmo amargo en los ojos
que, de tan triste,
no tuvo energías para caer por la mejilla.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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