Ganas


Las ganas irreprimibles de leer a Guimarães Rosa, hundido en un mar de palabras nuevas y viejas al mismo tiempo. El pesado de Vasil que quiere seguir viendo los capítulos de “Lost” que vienen en dvd y tienen la estructura de la adicción porque son hechos de pura esencia narrativa, además de estar muy bien fotografiados y que las minas están todas buenas (bueno, podríamos hacer una excepción con la señora afroamericana, que es un poco mayor). Mi mudancero amigo está como loco y no me deja leer. Quiere saber quiénes son “los otros” que parece que están en la isla y por qué la francesa mató a sus compañeros. ¿Por qué la Kate tiene un avioncito que pertenecía a su amor asesinado por ella misma? ¿Por qué no se deja de joder el bagayero ese? ¿Existe el monstruo que tumba árboles y come gente? ¿Qué es ese piso de metal que encontró el pelado que de repente pasó de ser un oficinista lisiado a un cazador hecho y derecho? ¿Por qué las maripositas y sus correspondientes orugas previas son metáforas que anteceden el acto heroico de un falopero? ¿Es todo una metáfora del querer ser? Tiene la esencia de lo narrativo: deja ganas de seguir.
Las ganas desordenadas de una computadora que no me deja configurar el texto y las imágenes como yo quiero, pero que por lo menos me deja expresarme lingüísticamente. De Lingüística se trata precisamente la revista “Discutindo Língua Porguesa” que, con un formato satinado y colorido, habla de los temas duros de la lengua (y de los blandos) como no parece ser concebible en Uruguay (¿y en Argentina?). De la misma editora, también está “Discutindo Literatura”, donde se da la misma altura en el nivel y el diseño que me ha dado ganas locas de leer a Guimaraes Rosa, a quien le debo unos vistazos todavía. Porque el conocimiento no tiene por qué ser una cuestión adusta. Aprender cosas debe ser divertido. Está claro: la enormidad del mercado brasilero permite la publicación cuidada de unas revistas para públicos minoritarios. Lo que no sé si estará claro acá es que no se pueda hacer nada a no ser unas cosas muy subidas de tono (demasiado formales, demasiado llenas de tropos sin explicar) o demasiado subterráneas. ¡Qué bueno sería que hubiera accesos amigables al conocimiento por aquí! Tengo ganas de que en Uruguay haya cosas que a los uruguayos nos den ganas.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en Lost, narrativa propia, Vasil el Mudancero. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Ganas

  1. laVale dijo:

    >HolaEntiendo a tu amigo Vasil y su obsecion con Lost… A mi me pasa lo mismo, jejeSaludos

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  2. Diegzor dijo:

    >Comparto gustos con Vasil. Pero que no se coma la pastilla. No hay secreto detras. Cuando termine el ultimo capitulo va a ser todo chuco.Y si llego a equivocarme, voy a pedir perdon publicamente.Yo tengo ganas de hacer mi pequeño aporte mediante un blog. Y ud?

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  3. >Coincido con Diegzor… Al final de “lost” va a ser todo chuco… Han abierto tantas llaves, tantas interrogantes y tantas ambigüedades para hacer avanzar el relato, que ahora se ven en la encrucijada de tener que soportar esa contrapartida muy pesada que significa mantener o dar salida a la ambigüedad.

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  4. >Coincido con Diegzor en que al final va a ser todo chuco.Los guionistas de Lost han abierto tantas llaves, incógnitas o ambigüedades para hacer avanzar el relato que ahora se ven en la encrucijada de tener que sostener la contrapartida de tensión que darle salida a una ambigüedad demanda.

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