Entrevista a Juceca

No es ni Juceca ni Carlitos Peláez

Lo que mueve a la serie televisiva norteamericana “Lost” es el viejo mecanismo del ocultamiento, de las mezquindades sutilmente llevadas a cabo. Como todos ocultan algo, siempre hay algo que arreglar. Big Brother lo sabe.
Recuerdo haber escrito que lo que más temo del ser humano es la estupidez, que acaso sea su propia esencia. Lo peor es que mis temores se demuestran fundados a cada paso. La mayor torpeza política quizá consista en operar políticamente, en salir con bombos al cruce de autoridades previsiblemente perversas. Conviene bastante escuchar a los demás para que la propia opinión tenga relación con algo y no aparezca solamente ligada con el humor del día o lo que me dijeron los jefes a los que debo alcahuetear por cuestiones de carguitos. Si estás leyendo esto, pedazo de un idiota, aquí te va un mensaje: tu idiotez me salpica.

Pero vayamos a temas más halagüeños, porque el jueves pasado entrevistamos en Magoya al mísmisimo Juceca quien, conectado vía Antel y con San Pedro como telefonista, nos regaló un rato de felicidad que habían intentado robarnos los operadores políticos.

Este sí es Juceca

Hombre que supo ser capacitao pa eso de haberse muerto el Juceca ahora que dice. Se jue con las patas pa adelante y el bigote parado como cola de zorro, pero como cola de zorro de esas que hay en campaña. Se cuenta que anduvo de amores con la Dubija y jue el Tape Olmedo el que lo finó con un golpe de culo de botella. Sí, le pegó un cabezazo y como más que nada lo que le resaltaba de la cara eran los lentes para la miopía al Tape, rompió todo el muy bruto: lentes y cristiano. “Sagitaire”, en su sección “Ciudadano: Ilustre”, ha accedido a una entrevista exclusiva desde el más allá, con el propio San Pedro como telefonista.

S: Antes que nada buenas noches, señor Julio César Castro.
J: Buenas noches, señor periodista, si es que lo puedo llamar periodista porque según veo de acá arríba son dos guaznápidos que dicen pavadas desde el sótano de un edificio, y me permito recetarle un tónico capilar al muchacho que está cebando mate y que no me ha invitao a la rueda, como si uno por estar muerto no pudiera tomar mate.
S: Disculpe, no sabíamos, ya le estoy cebando.
J: Con espumita, m’hijo, que si no lo escupo verde de acá, como en el cuento del loro.
S: ¿Cuál cuento del loro? J: No se vaya a pensar que es ese loro degenerao que lo tiran pal water.
S: Sabemos de su prolijidad…
J: Bueno, resulta que el loro este en realidad había salido del water porque se metía a tomar agua el pobrecito. Los desnaturalizados de los dueños no eran capaces de ponerle una mísera gota de agua pa que se bañara el animal, que no sería cristiano pero higiénico era, eso sí. No era como esos loros groseros que cuenta mi compadre Landriscina: era uno de los sentimentales, de esos que se deshacen en elogios para con su amada.
S: ¿Y qué pasó, Juceca?
J: Resulta que un día de ver ano muy caliente, el loro se zampó de cuerpo entero pa dentro del agüita como pa encajarse un buen bañulo y redepente notó como que venía la noche y se sintió calentito com un mate recién cebadito, y calentito.
S: Lo retaron, como quien dice… J: No, no era metáfora: lo mearon mismo. Pero lo importante no es eso: lo importante es que el bicho se enamoró perdidamente y desde eso no quiso abandonar el water por nada del mundo, hasta que terminó muerto el pobrecito por culpa de un gordo que anduvo de visita y había comido poroto negro. Y ahora lo tengo conmigo acá en el cielo… venga acá Negro, dígale unas palabras en inglés a los señores…
S: Dígame, Don Juceca, ¿cómo la lleva allá la vida del Cielo?
J: Bueno, m’hijo, ¿pa cuándo ese mate?
S: Cebale, cebale… (uno que le habla al otro) Ahí le va…
J: Se aprecia esfuerzo, m’hijo, bueno, como le iba diciendo, mentira, como le voy a decir, aparte del miedo de caer p’abajo, bastante bien. Fijesé que tienen una sucursal del boliche “El Resorte” acá arriba y está llenito de parroquianos finaos. A varios de ellos los mandó el propio Tape Olmedo. Algunos no se acuerdan de lo borrachos que estaban, pero yo los vi subir a los roscazos y les hice el cuento. Lo peor de todo es que acá siguen mamadazos y no hay cómo hacer pa que entren en razón los muy alcohólicos.
S: ¿Hay mujeres?
J: Andan algunas protuberantes prostitutas protésicas pero no las probé, hay algunas muñecas inflables que los mamados usan de almohadones y tenemos un collage que hicimos con nuestros recuerdos de la Dubija. La macana es que por unos lados es flaca y por otros llenita, a veces es rubia y de pronto es casi negra y de labios gruesos. La arquitectura del recuerdo, que le llaman unos curdas de acá del boliche que se la pasan dibujando planos porque esto acá es como el infierno, ¿sabe? Uno no puede parar de hacer lo mismo que hizo toda la vida. Yo, por ejemplo, quisiera convertirme en un abogado o un político pero sigo de comediante nomás, (se siente que termina el mate), tome el mate m`hijo…
S: Nos deja helados con eso…
J: Lo que es helao es el cuartito de atrás que estoy alquilando aquí a la vuelta de Antel.
S: ¿Antel? ¿Alquilando? J: Y, con lo cara que está la vivienda acá yo lo que me puedo pagar es una piecita con baño cerca del canal donde estoy trabajando con una periodista gordita muy parecida a la María Inés Obaldía, si hasta dice que el padre de ella es de Treinta y Tres, vaya ver qué coincidencia. Ahora estoy hablando del Antel de la calle Colonia acá del Cielo que, entre paréntesis, le paso el dato, son igual de chorros que allá abajo y páseme otro mate compañero
S: ¿El cielo se parece a Montevideo?
J: Como dijo Antonio Machado: caminante ya no hay cielo, el cielo se hace al volar y como dijo el presidente Lula en la tv Globo, la culpa siempre es del piloto.
S: ¿Y ven la Globo allá en el cielo?
J: Por supuesto, acá está lleno de brasileros y sale por DirecTV, la única lástima es que sale carazo y en el único lugar donde lo veo es un bar de un gallego que no sabe si decidirse por el cielo gallego o el cielo de montevideo, cielo cielito que sí, cielo de montevideo, cielo cielito que sí, cielo cielito gallego, entonces, como le iba diciendo…. DEVUELVE EL MATE, hay días que el bar está y hay días que no está, como que se va a España. Pero es muy volvedor el Manuel. La lástima es que cuando hay partidos del Celta de Vigo el muy nacionalista nos deja sin boliche, desaparece con mesas y todo, hasta el semáforo de la esquina se lleva, si por lo menos se llevara los malandrines que andan acá en la vuelta… bueno, m’hijo, me estoy quedando sin tarjeta, así que vamo a tener que dejar pa otra, ¿no le parece?
S: Ha sido un placer recibirlo aquí en Magoya, 90.5 de Maldonado
J: buenazo mijo, y dele mis cariños a Farmoca, vio?

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en Farmoca, Literatura en general, Lost, Magoya FM, Maldonado. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Entrevista a Juceca

  1. >Pero… ¿Te me pusiste hierático otra vuelta? No entendí nada eso de los políticos. ¿Algo a nivel de la producción de Chorizo de Rueda? ¿Habrá que esperar más pistas en el próximo capítulo de este blog?Abrazo.

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