Nubes dedicadas

 

 

 

España es una paloma blanca
dijo un bañista que miraba el cie-
lo dividido por su costumbre de leer
manchas de alquitrán en láminas.
El calafate de los barcos, pensó,
de la mano de Ilíadas e Irlandeses
y besos de mar;
por último con un poeta oleoso
que cocinó hamburguesas propias
y vio en los restos de grasa
al planeta según los satélites.
“Hay que saber leer las intenciones”
dijo el malintencionado
que intentaba vender un taller mecánico fundido.
Declaraba en un cartel las medidas del terreno
y lo agrandaba como un pavo
irreal.
En los restos de grasa se adivinan las tripas
de los peces voladores,
algunos sólo captan el carbón de las palabras
y no su sabia
prosapia juguetona.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en poema. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s