Mis propios microcuentos

 

Le comentaba a Vasil el otro día, tomando una cervecita después de haber mudado un restaurante a la Barra del Maldonado, que estaba muy caliente por no haber ganado el concurso de microcuentos en el que había participado. Le dije que pensé en hablar mal del jurado. Debí admitir que ya había hecho alguna breve consideración en este Chorizo, girando sobre el ya utilizado tema de la escasa legitimidad de la alegría. Recién me aveciné al sector de los comentarios, donde he podido observar la abria brecha abierta por un nuevo concurso literario donde los que no ganamos hablamos mal de todo. Bueno, no sé qué más, tengo que seguir con las mudanzas. Los dejo con los cuentitos:
* Escher lo asesinó, ocupó su lugar en el sillón verde y escuchó a Bach, esperándose.

* “Soy y y yos” dijo el círculo esquizofrénico.

* El exhibicionista más buscado de Pelotas fue capturado allí.

* Borges resucitó. Dio una conferencia y respondió preguntas. Se suicidó.

* Dios lo creó todo, luego de ser creado por el Diablo.

* Tyson me convenció de ir al dentista.

* Bach se tradujo a la poesía: Basho.

* El inquisidor masoquista se convirtió.

* Bécquer ignoraba estar preso en Transilvania, miope como todo optimista.

* ¡Noé de mierGLU!

* Murió enamorado el vaquero flechado por Cupido.

* En los jardines de Babilonia, las flores amarillas se hicieron mariprosas.

* Se hundieron el barco y la ballena de papel. Lloró Germancito.

* A David, no contentos con convertirlo en piedra, lo disfrazaron de Príapo.

* Una abeja duerme (z) en seis paredes.

* Chino improvisado: Fue Sin Guion.

* Resultado.

Corrió rapidísimo: segundo, detrás suyo.

* El político se recuperó muy rápido de la cirugía estética porque era de madera.

* El presidente, desesperado, cometió subsidio.

* “Accidente con dos niños delicados.” Una prueba más de homofobia mediática.

* “Seré breve” dijo Casandra y todos se acomodaron para dormir.

* Su novia le dio dos opciones: ella o los libros. Se quedó con la opción que le daba más opciones.

* Primer encuentro

-Hola- dijo él
-Te extrañaba- dijo ella abrazándolo.

* Último encuentro

Fue imposible, incluso eso fue malinterpretado.

* Un astrólogo previó que moriría al día siguiente. Segundos después, un infarto fulminaba su predicción.

* El rey de Francia se volvió loco: se creía Napoleón.

* “Mamá, leeme uno de Monterroso” dijo Barney.

o también: Cuando despertó, daban Barney.

* En Pompeya se encontraron fosilizadas mariposas grises milongueras.

Los que siguen fueron descartados por motivos diversos, que usted podrá iluminar o llenar de heces:

+ Troilo trituró su instrumento en una trifulca triste.

+ El Orinoco inundó Venezuela cuando Coco fue a la Oktoberfest.

+ Un capitalista inventó el ocio de la tarde y su socio el negocio de las telenovelas.

+ A Cervantes lo encerraron por zurdo. (¿de qué mano llegó a carecer el notorio autor de “La gitanilla”?)

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en microcuentos, narrativa breve, narrativa propia, T cuento Q. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Mis propios microcuentos

  1. Anonymous dijo:

    >Bueno, para ser sincero puse en el google “Wanda nara cola” y me salio el link de tu pagina.Lei los microcuentos, geniales.espero alguna otra vez me vuelva a cruzar contigo por las autopistas de la informatica, y te pisare con mi mercedez benzHakan

    Me gusta

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