Gatos suicidas

 

La crisis económica planteó serias complejidades en la sociedad de los gatos. Muchos de ellos, corredores de bolsa quebrados, intentaban suicidarse tirándose desde los edificios altos del centro. Como tenían que matarse siete veces para lograr una autoeliminación definitiva, causaban graves daños debido a que provocaban muchos accidentes de tráfico. Por supuesto, lo importante no eran las muertes, que muy excepcionalmente eran definitivas, sino los daños materiales. Comenzaron a quebrar las compañías de seguros, con el correspondiente aumento de las tentativas de suicidios que hacían quebrar a otras compañías de seguros. Se incrementó el precio de la salud pública y se reforzó la seguridad hasta la paranoia. Bajó el presupuesto de cultura y de políticas sociales.
Los sobrevivientes de la debacle subsisten, decadentes, en las sombras de la sociedad de unos seres a los que cada vez les cuesta más morirse.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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