Nunca jamás

a los casuistas

Hay unos poemas en perpetuo coma
que no consiguen escribir el punto
y no comen paz por poner más comas
en los caminos cada vez más difuntos.

La ruta vivida les dicta, dura,
los versos libres cada vez más blandos,
presos en madurez que no madura,
gritando a lo que vino tan gritando.

Cuestioná hasta hartarte estos versos duros
si empiezan a ser lluvia que no moja
y, si siguen, matalos contra un muro.

Cuando termines de sufrir este soneto
no te quedes para siempre en esta hoja
y usá contra las anclas espada y peto.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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