Un viento de pasto

Un viento de pasto sopla
símbolos que salen de las hojas,
flores eternas fueron transplantadas
al concreto, abajo de una ventana.

La mujer que planta conmigo
va de a poco confundiéndose
con la mariposa de mis sueños,
la que le da alas a las lombrices
que fertilizan la piedra
y permiten este instante.

Yo me planto, disperso y cubierto de tierra,
adelante y atrás de mí mismo,
en posición intermedia
entre el cielo y la luna.

Hubo que preparar varias cosas
antes del matrimonio de la semilla y el agua,
como por ejemplo
las teorías que fuimos tirando a la basura
y fueron muriendo preciosas.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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