Una vez más, microcuentos

Recurro al archivo, de donde salen estas pequeñeces.

Sangre

Vio su cara en la de ese hombre. Él tenía un arma y el otro también, sólo que uno estaba autorizado a usarla y el otro se veía obligado. Uno había perseguido al otro hasta acorralarlo. El fugitivo llevaba tatuajes y el sabueso vestía uniforme azul. Se dieron cuenta de que su padre había tenido una doble vida y resolvieron unificarla. Desde ese momento en el callejón, hubo un caso más de asociación entre criminales y policías.

El mago más poderoso

Era el mago más famoso del mundo. Sus comienzos fueron jugueteos infantiles que se revelaron milagrosos. Fue creciendo en logros y fama y eso le valió una infinidad de ofrecimientos por parte de la corte y del mismísimo rey. Hasta ese momento, sólo necesitaba desear algo para tenerlo. Para que la renuncia fuera verdadera, abdicó de los poderes que tenía para consigo mismo, por lo que pasó hambre y dolores. Adornó su currículum con una serie de milagros muy bien recibidos por los ciudadanos de a pie, quienes conseguían trabajos y encontraban los amores de sus vidas. Empezaron a considerarlo un dios.
El asunto provocó discusiones en la corte. Los más brutos de los cortesanos propusieron eliminar ejemplarmente al que los había desairado, heridos en su amor propio (el único que tenían). Algunos, con rasgos de genialidad, de igual forma, también propusieron la ejecución pública. Éstos querían crear un mártir que les posibilitase la fundación de una religión en la que instalarse como sacerdotes. Sin embargo, de los sectores moderados surgió la moción de realizar un estudio pormenorizado de la cuestión.
Después de largas investigaciones y deliberaciones, se tomó la más ejecutiva de las decisiones: no se hizo nada. Los cortesanos y el rey habían visto que para ellos también había milagro. Descubrieron que había una única proeza que el mago era incapaz de realizar: no podía evitar que la gente abriera los ojos todas mañanas.

Creación

El paisaje tempestuoso lo sorprendió de improviso y se dejó arrastrar por las cuerdas violentas que transitaban por arpegios enfáticos. Una guitarra tocada por dedos brujos lo condujo por senderos secretos y húmedos pero rápidos, todo cubierto de vegetación y oscuro brillo. El sonido se fue abriendo al día y aparecieron luces que dejaron atrás las murmuraciones del misterio. El camino se aclaraba y veía entre las líneas del pentagrama los dedos y los brazos que accionaban la maquinaria divina. Se sintió flotar con el diálogo de un violín con unos punteos de una guitarra que era otra y la misma. Vio cómo las manos venían de la cabeza. Se juntó con una melodía dulce y bailó un vals breve e infinito que formó una familia. Se fue poniendo viejo con una viola pausada. Viola envejecer con él y viose en el torbellino final, reintegrándose a la totalidad de donde había salido. Apareció una nota disonante al final. Mientras tres de los integrantes del cuarteto de cuerdas se desgañitaban en la invención de otro mundo, el violoncelista esperaba pacientemente para dar su única y última nota, para traerlo de vuelta a la realidad.

Premiación

Cuando lo llamaron al escenario para premiarlo por la escritura de este cuento, subió y cumplió con las convenciones de rigor. Empezó por la circunstancia de tiempo, siguió una ubicación de lugar, puso un toque de emoción y volvió a su lugar de rigor. Siempre había sabido que el premio era escribir.

Todos los nombres

Nada de lo que decía aquel presidente se cumplía. Un día, rebelado en contra de su destino, dijo:
-Esto es así como que me llamo Alberto… –y vaciló al ver que lo que se decía se transformaba en una falsedad, tras lo cual se corrigió- Juan Carlos –lo que dio lugar a una nueva corrección- Osvaldo…, Roberto…, Richard…
La transmisión televisiva siguió por un rato mostrando los cambios de nombre del mandatario, hasta que tuvo que cortarse por motivos comerciales. Se corrieron rumores de que el presidente siguió adjudicándose sucesivos nombres falsos hasta que fue vencido por el sueño. Se extendió la teoría de que tenía infinitos nombres, por lo que la masa creyó que era Dios. Lo reeligieron.


La colección.

Paseaba yo por la feria de cosas usadas cuando descubrí la colección de discos, todos de la misma época y de dos autores. Tras cierto regateo, me llevé las obras de Jobim y de Chopin.
Llegué a mi casa ávido por escuchar la reciente adquisición y empecé a paladear disco tras disco durante toda una tarde exquisita. Descubrí, con curiosidad, que todos los discos de Chopin sonaban peor que los de Jobim. Eso no me molestó porque realmente mi favorito era este último. Sin embargo, me puse a pensar en el detalle y supuse que seguramente el mal sonido de los discos de Chopin se debiera a que éste fuera el compositor favorito del anterior dueño. Supe que mi uso dañaría más a Jobim. Me di cuenta de que el futuro comprador oiría mejor a Chopin. Pensé que un día un comprador podría escuchar sólo a uno de los dos y que el siguiente cliente sería estafado por un feriante más eterno que la buena música.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en microcuentos, narrativa breve, narrativa propia. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Una vez más, microcuentos

  1. >”Premiación” me gustó mucho.Gran saludo.L.

    Me gusta

  2. >Muy buenos… todos son especies de alegorías, lo cual los hace ser cortos obligadamente; así cumplen mejor su función…Dejé un comentario en tu soneto: “La forma del soneto”.Abrazo!!A.A

    Me gusta

  3. Telemías dijo:

    >sinceramente, son uno de tus puntos fuertes. Ya conocía algunos, creo, o por lo menos no me sonaron desconocidos. Tal vez de LLB.Saludos

    Me gusta

  4. Jhonny dijo:

    >Me gustaría que publicaras más microcuentos. Disfruté. Te voy a romper los huevos para que sigas escribiéndolos.

    Me gusta

  5. Ignacio dijo:

    >Agradecido. Los tengo medio abandonados últimamente, pero no descarto volver a las canchas chicas. Ahora que pienso, los microcuentos son el Futsal de la literatura.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s