Ruido de pedaleos

Ruido de pedaleos rotos de ojos cansados,
palomas suaves y perennes
que sonríen a la música corrupta.

Roncan los buitrecitos chocadores
en la calesita y mandala a guardar
con pregones de la plata en altavoces.

Soy un chorro porque chupo los sonidos,
me hundo a mí mismo en cada abuso que veo,
toda vez que no llego a lo que soy.

Los lápices se van desviando
de las viejas rutas migratorias
desgranando gramo a gramo
hacia arriba y hacia abajo al mismo tiempo,
casi siempre perdiéndose.

La puerta de la heladera
es un ataúd giratorio
cuando adentro no hay movimiento de moléculas
ni manicomio.

Quisiera ser el segundo de mí mismo
para caminar más de acuerdo con el suelo
y menos con el precio de los zapatos.

Quiero negras brillantes al almuerzo.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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2 respuestas a Ruido de pedaleos

  1. >yo una vez almorcé con unas cuantas mujeres negras. algunas eran brillantes. otras, no tanto.

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  2. Ignacio dijo:

    >ah, ¿yo me refería a mujeres?

    Me gusta

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