Fútbol colectivo

Una introducción:

Nos habíamos enterado todos del premio de Damián, por lo cual empezábamos a repercutir. Entre los textos en que abundábamos, hubo uno que sobresalió: “El gol de Damián” de Pedro Peña. Allí el autor continuaba devolviendo el pase que yo tiré al vacío en una ocasión, donde postulaba el surgimiento de una generación, que fuera visto con ojos cautos por los moderados. Sin embargo, algunos resultados concretos abonan mi osadía. En Talón de Ulises, se entra en el sutil terreno de la descripción psicológica de algunos integrantes mutuamente notorios de la generación, lo cual arroja como resultado que yo no soy nada sutil. La entrada del blog era notoriamente lúdica y complementaba lo ya dicho en el prólogo de “Mecanismos sensibles”, el libro mencionado por Banda Oriental de Leonardo Cabrera, tan maragato como el prologuista y también premiado en ese concurso, en su caso con el primer premio. En ese prólogo, a su vez, se sembraba la semilla del mito confuso que siempre debe haber. Es decir, me mencionaba a mí, una gentileza desmedida que se vio complementada por el hecho de convertirme en natural de Melo, ciudad que está unos kilómetros más al norte que la mía siguiendo por la ruta 8. Ahora mismo, en los preparativos para “El partido del siglo”, aparezco asociado a la palabra “Maldonado”, cosa que tiene algo de cierto porque va como un tercio de mi vida transcurrido por acá, lo cual yo mismo me he encargado de documentar mediante una credencial de plástico de serie DAA en vez de mi vieja FAA. Lo que sí queda más que claro es que somos todos del interior. Si quieren, busquen y verán que Valentín Trujillo (¿debo decir que también fue premiado por Banda Oriental?) es de los barrios con pinos de Maldonado, que Leonardo de León es de Minas y que Applecore no está tan lejos.
Como mencionaba Damián, un día nos encontramos y nos pusimos a conversar. Yo le manifesté mi vivo asombro por la precisión de las descripciones de nuestros perfiles futbolísticos hechas por Pedro, más que nada a partir de nuestra actuación lingüística. Me fascinó cómo uno termina siempre demostrando su personalidad cuando juega, con pelota, sin pelota o con palabras. Me preocupó el hecho de ser también un bruto escribiendo, pero de puro voluntarioso no me desanimo. Damián concordaba conmigo (él sabe que soy un bruto) y días más tarde descerrajaba la idea de que su ceremonia de premiación se viera amenizada por un partido de fóbal entre nosotros que transformara en algo físico la escritura del bloguista maragato. Ya están los cuadros. Se está definiendo la cancha. Se han hecho gestiones para conseguir duchas. Ya se cruzan provocaciones que atraviesan el ciberespacio. Se especula acerca de los miedos y los rendimientos. Abundan expresiones tales como “ya están cagados” o “cuidado con fulano”. Fulano soy yo. Parece que se han ventilado las antiguas historias de cuando yo era “El carnicero del Parque Batlle” y atendía a los atacantes rivales atrás de los eucaliptus. Dice que Heber Raviolo sintió un gran entusiasmo, que concretó en el auspicio al juego e incluso en que habrá premio para el equipo ganador.
Aquí vuelvo a las conversaciones con Damián, ahora por emeseene. Él me hablaba de los detalles, de las repercusiones, de Raviolo, del premio. Ahí fue cuando yo le puse algo así como que un premio muy interesante sería que los integrantes del equipo ganador tuvieran sus obras publicadas por Ediciones de la Banda Oriental. Agregué que, en ese caso, yo jugaría el partido como una final del mundo.
Todo podría quedar como una conversación boba. Sin embargo, visto que la idea de nuestras personalidades futbolísticas está desembocando en un partido puro y duro, hoy de mañana amanecí con una idea bien concreta. Escribir un libro de cuentos sobre fútbol. Aquí va el detalle: cada uno de nosotros escribiría un cuento.

Paso a la fundamentación:

-Tiene asiento sólido. Hay gente escribiendo, algunos ya con actuaciones comprobables. Tenemos ciertas cosas comunes, en las cuales no voy a abundar justo ahora pero que todos sabemos. Probablemente todos tenemos el fútbol más o menos metido en nuestras vidas.
-Estará el antecedente del partido. Seguramente la mayoría sobreviva al match.
-Hablábamos con Leonardo Cabrera de un cierto vacío que debe ser llenado. Yo insistía en que estamos en buenas condiciones para ocupar el lugar. Hay tanta bobada publicada y publicitada…
-La publicación colectiva permite a) alivianar costos en caso de pagar la edición y/o b) promover la existencia de una camada de gente que gusta de escribir y que tiene una pose distinta para la foto.
-El tema. Observando cuáles son los libros que tienen repercusión, se puede apreciar que suelen tocar temas de mucho interés, tales como personajes históricos, guerras, cosas que todo el mundo quiere, etcétera. Como es natural, no estoy proponiendo un decaimiento de la calidad y la exigencia artística, sino nada más que apuntarle a un blanco concreto. El fútbol es un tema legible por los que no están en la rosca de la literatura que son, a fin de cuentas, los que le dan de comer a los escritores (si sólo los escritores leyeran a los escritores…). Mediante el dorado de la píldora introduciríamos nuestro veneno.

Ahora, voy a los bifes. Cerraré este texto con unas bases, tipo concurso. Durante todo el rato que vengo escribiendo, sopeso la posibilidad que algunos digan que no. Calculo además que la visibilidad que le estoy dando a estoy pueda asustar a alguien, que esgrima protestas que hablen de mis modos bruscos o que vea obstáculos. A eso se le llama miedo. El mío, claro. No obstante, no puedo reprimir mi voluntad de hacer lo que estoy haciendo. Por lo cual, desde ya estoy invitando a todos a participar y a sugerir todo lo sugerible para que la empresa arraigue y fructifique.

Bases

a) Se escribirá un cuento cuyo tema ronde el fútbol. Se procurará que sea divertido y bueno (a partir de la discusión que apareció en la página de Fernanda Trías, que también está invitada). Y sí, vale citar a Borges.
b) Tendrá una extensión de 3000 a 5000 palabras.
c) Será enviado a mi casilla de correo, que creo todos conocen.
d) Plazo: me pareció que el 31 de octubre es una fecha razonable.
e) Sobre estas bases: Podrán ser mejoradas a partir de las sugerencias de la comunidad.
f) Sobre este autoimpuesto editor: No objetará la temática ni la calidad, en el entendido de que más fiero censor es cada uno de ustedes. Salvo que vea errores ortográficos, de tipeo, de sintaxis, etc. Con su permiso.
g) ¿Quiénes están invitados? Pudo haber sido dicho antes. Doy una lista preliminar, que puede ser ampliada a partir de las gentiles sugerencias de ustedes: Pedro Peña, Leonardo Cabrera, Leonardo de León, Damián González, Fernanda Trías, Jhonny Reyes, Valentín Trujillo, Fabián Muniz, Alfonso Larrea, y yo (como Carrasco, cuando era técnico y jugador). ¿Me olvidé de alguien? Proteste y lo incluyo.
h) La edición. Acá no tengo ideas muy claras, pero estoy seguro de que algunos sí las pueden tener. Se reciben aportes.
i) El prólogo. Hablaré con Aldyr.

Mientras voy cayendo al agua de panza, me dispongo a mi última tiranía. Lo siguiente: necesito que mi idea sea matizada y criticada. Y que las críticas y matices contribuyan al avance. Disculpas por la ilusión.
Un abrazo a todos.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en Aldyr Schlee, Alfonso Larrea, Banda Oriental, Damián González Bertolino, fútbol uruguayo, Jhonny Ricardo Reyes Peñalva, Leonardo Cabrera, Leonardo de León; Fabián Muniz, Pedro Peña, Valentín Trujillo. Guarda el enlace permanente.

13 respuestas a Fútbol colectivo

  1. Leonardo dijo:

    >Nacho: me parece una linda idea, y desde ya acepto la invitación. Creo que la antología -esto SÍ sería una antología, jaja- podría quedar bien interesante, más que nada porque a pesar de movernos en territorios comunes, cada uno tiene una voz particular y mira las cosas desde un ángulo diferente. Me imagino que a Banda puede interesale, desde lo editorial, porque muchos de sus últimos emprendimientos han tenido el propósito de acercar la literatura a gente usualmente algo alejada de ella -pienso en "Leer es un boleto", por ejemplo-. Lograr que un cuento se fútbol sea un buen cuento, además de divertido, no es algo tan difícil de hacer -ahora pienso en Osvaldo Soriano, y más que nada en Fontanarrosa… y hasta en algunas historias de Don Verídico-. En suma, la idea me gusta mucho, y creo que entre todos podemos pulirla para volverla aún más atractiva.Abrazos a la barra.Leo.

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  2. Ignacio dijo:

    >Contigo van tres… Lo de Banda es interesante. Está bueno aprovechar que hay contactos.Pura alegría. Ahora, a apechugar.Abrazo.

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  3. Telemías dijo:

    >Yo me apunto!!!!!Quedo escribiendo.GRAN IDEA NACHO

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  4. Ignacio dijo:

    >Cuatro. Sin contarme.Reitero lo dicho en el comentario anterior.

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  5. >Me sumo… Me encantó la idea… Gracias por invitarme e incluirme.En Applecore hay cada anécdota futbolística que tan sólo tengo que elegir una y plasmarla en papel.Nacho: Dejame tu dirección de hotmail acá o en mi blog para mandarte el cuento.De nuevo Gracias…A.A

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  6. Ignacio dijo:

    >ifp33@hotmail.com

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  7. Ignacio dijo:

    >Buenazo, Archi.

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  8. >¡¡¡El prólogo lo tiene que hacer Juan Ramón!!!

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  9. Ignacio dijo:

    >Dos prólogos entonces.

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  10. Telemías dijo:

    >Damián: ¿sabés cuánto le puede llevar a JR leer una página? Escribir ni te cuento…¡Sin discriminar, eh…!

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  11. Ignacio dijo:

    >Pedro: has salido al cruce de la única dificultad que estaba viendo. Ya me lo estaba planificando todo. Buscar el Saroldi, concretar la charla, hablar con Juan (hacer lo que Juan nos enseñó), entregarle los textos… Y ahí me encomendaba a las divinidades.

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  12. >Pedro: Por eso mismo decía, así no hay prólogo…Abrazo.

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  13. fernanda dijo:

    >La idea me parece divertida ;-). No había leído el post de Pedro, y la verdad es que, sin saber nada de fútbol, me pareció una descripción muy acertada y elegante. Además, pienso que como libro (me refiero al proyecto editorial) podría funcionar. Por mi parte, no sé si seré capaz de escribir un cuento de esas características. En parte porque el fútbol es un tema que no me interesa nada (desgraciadamente, porque quedo por fuera de la cultura popular), aunque eso podría "dribblearse", pero sobre todo porque me cuesta mucho *inventar* una historia. Cuando invento desde la cabeza y no a partir de una imagen que me viene no sé de dónde, siempre me sale algo espantoso. Supongo que es normal, porque inventar implica escribir desde el YO (el pobre YO), mientras que las imágenes vienen de un lugar más misterioso, arrastradas por una imperiosa necesidad de ser comunicadas.Bueno, perdón por la cháchara. Dejaré que la idea vaya germinando y si me sale algo, participaré encantada (uno siempre quiere jugar en un buen cuadro, ¿no?)Abrazo, F

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