Consorcio

Una funcionaria del consorcio ecológico
complementa sus ingresos
fuera del horario.
Se revuelve revolviendo
los contenedores.

La noche miope
entorna el párpado negro,
el ojo dorado
no refleja
a la funcionaria,
contrasta con ella.

Miro el cielo desde
el asiento de atrás de la moto.
Busco una estrella cayendo
para poder decir “lágrima”
pero todas se mantienen
en sus puestos.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en Maldonado, poema. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s