En el banco

En el banco están prohibidos
los celulares.
El policía sonríe con mi rintón
de la nostalgia obligatoria,
hablo de intrascendencias
del trabajo, coordino una reunión.
Su rostro denota
beatitud que se desliza.

Mientras la espera se alarga
saco lápiz y papel.
La sonrisa policial se vuelve
adusta.
Empiezo a escribir un poema.
Y echa mano
a la canana.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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