C115. Sirvió y jodió.

Me había tocado poner la ropa a lavar. La noche anterior habíamos ido a un encuentro con algo de lo más primitivo en nuestros hábitos bailables. Pese a haberme acostado como a las cinco de la mañana, tal vez gracias al calor, estuve levantado levemente antes de las diez de la mañana. No era la tarea doméstica la que me motivaba sino la escritura de un cuento en la que estoy todavía inmerso. Fui alternando los sucesivos lavarropas con la investigación que iba haciendo para la escritura y con la realización misma del relato. Escribir puede ser un proceso rápido una vez que se tienen las ideas concertadas. También puede ser un laborioso descubrimiento de una historia que está ahí, justo en ese lugar donde no estaba. Las palabras van formando una especie de torrente que se ocupa de convertir en líquido esos obstáculos que parecían de verdad. Colgar la ropa en un día de intensa canícula era una actividad bastante opuesta al clima que sentía en la piel el personaje, desde hacía inmemoriales años. Digámoslo: el tiempo dedicado al mantenimiento de la vida diaria interfería en la creación de la existencia intemporal de la literatura. Por suerte no es un hecho desusado, al punto de que he llegado a tener cierto protocolo estandarizado que me permite no pensar qué colgar y dónde. Hasta que un bulto se hizo notar en mi bermuda de inglés en las colonias, de esas que tienen bolsillos a los costados, marca Pampero. Precisamente en el bolsillo tanteé el hecho ominoso. Ya había lavado dinero, como corresponde al lugar en que vivo. Todavía no había limpiado una línea telefónica y algo me dice que no es a bambolear celulares con jabón en polvo que se refieren en las novelas de espías cuando hablan de “líneas limpias”. La primera reacción fue intentar prenderlo, cosa que no fue posible. Decidí no desesperar, por lo cual lo puse al sol.
Después de un rato, hice una nueva tentativa, tras la que el aparato prendió su luz azul. Pese a esto, el funcionamiento se hizo errático. Las teclas no respondían. Unos ceros aparecían por cuenta propia, como insectos invasores. Las funciones parecían haberse conservado en islas, que se incomunicaban una vez que yo intentaba hacer algo que estaba dañado. El margen de acción era escaso. Los signos vitales oscilaban. Lo apagaba y lo prendía. Iba aceptando la pérdida, que me significaría lo que al final tuve que hacer: adquirir un nuevo aparato. Pero en un momento en que estaba prendido, conectado al cargador como una más de las formas que buscaba de reanimarlo, sonó. Un teléfono desconocido me llamaba. Quise atender y todo salió mal. Cuando quise ver, el aparato estaba llamando por cuenta propia. Una voz grabada me pedía que aguardara en línea. Era el 911. Posta.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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9 respuestas a C115. Sirvió y jodió.

  1. >Jajajaja. ¿El 911? ¡Qué grande tu cel! Sabe pedir ayuda en casos de emergencia. A mí se me cayó mi motorola C no sé cuánto al agua y no lo pude reanimar ni con el sol. Un amigo, para que no me sintiera mal, me confesó que una vez estaba en el sagrado acto de defecar y su cel se le fue por la entrepierna mientras escribía un mensaje, adquiriendo su paradero final entre las amarronadas heces. Reí desesperadamente.Abrazo!!!A.A

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  2. F. de P. dijo:

    >Eso sí que fue feo…Agrego algo: la cultura popular tiene otras soluciones amén del sol. Por ejemplo, varios me sugirieron que lo pusiera en arroz.

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  3. >¿Arroz? ¿No será una occidentalización barata de algún ritual "Made in China"?

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  4. F. de P. dijo:

    >Interesante punto, ahora que dice… Y vos parecés medio oriental, así que…

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  5. >Secador de pelo!!! I told u!!Una vez mi cel llamaba al 911…es que el pin termina en 911 y prenderlo dormida no es bueno…Salute fratello!

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  6. io di nuovo dijo:

    >Me olvidaba…debe ser por esa misma propiedad de absorción que toda la vida lo vimos en el salero en casa… no?

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  7. F. de P. dijo:

    >Sobre lo segundo, lo imaginé. Sobre lo primero, si querés te hago una encomiendita con el aparato, lo restaurás con dificultades y vas teniendo dos aparatos, que siempre es bueno cuando se va rumbo a los tres.

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  8. >Bienvenido al club, mi querido. Mi aparato pasó dos veces por la mojada experiencia, sin embargo pude reanimarle. Claro hace aproximadamente tuve que enterrarlo debido a un politraumatismo que lo dejó seco. Por lo cual se puede decir que tengo mi aparato nuevo. SE AGRADECE SU SALUDO DE AYER, SIEMPRE ES BUENO QUE LE RECUERDEN A UN QUE EL TIEMPO ES SOLO UN PASATIEMPO, Nda +. UN ABRAZO ELECTRÓNICO, HERMANO. TABA INTERESANTE LO DEL 911

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  9. io dijo:

    >Cuando hagas la encomiendita aportá pa mi regalo de cumpleaños!!! Que la semana próx compro el boleto…:)Y a mí con una sola personalidad ya me sobra! Graciassss…

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