V Encuentro de Escrituras

El año pasado, Luis Pereira me había dicho que a ver si ganaba algún premio, así me invitaba. Creo haberle respondido que primero tenía que aprender a escribir o algo así. Debo decir, empero, que hice los deberes, ya que mandé dos obras narrativas al Morosoli. Y, con menos intenciones o expectativas, puse adentro de un sobre los apuntes que había hecho sobre el viaje que hicimos con unos amigos en Turismo, destinados al concurso de poesía de la Intendencia de Montevideo. Pereira, organizador incontinente, me cursó de todos modos la invitación, bajo la excusa de tener alguna participación en Revista Ricardo Reis, según él como editor y debo aclarar yo en todos los casos que soy el vocero y que el que trabaja es un señor callado de nombre Servando y apellido Valero. Y descubrí que el Negro es como Mirtha Legrand: trae suerte. Porque un día me llamaron de la IMM, lo cual me hizo levantar un brazo al aire de Punta del Este y, después, admitir con tranquilidad que me hubieran invitado por primera vez al Encuentro de Escrituras. Aunque lo que me queda es una sensación de vacío importante que me impone hacer lo que no he hecho todavía y, después de ver alguna de la gente que estaba ahí, la percepción de lo minúsculo y de lo grande.
Pero Luis también me hizo trabajar, porque repartió mi teléfono por los programas de televisión, lo que desgastó notoriamente mi imagen pública y me permitió ver que hay personas que miran el canal de la empresa de cable, ese lugar donde me pidieron los documentos para entrar, como si yo me fuera a robar alguna cámara. Tuve que faltar al laburo también, lo cual constituye un ejemplo de lo redituable que puede ser cultivar la poesía. De hecho, el martes que viene también tengo que faltar.
Las dos veces que leí, como si alguien lo hubiera planificado, me tocó compartir mesa con Fabián Severo, colega artiguense y autor de “Noite nu norte”, un libro que explora la variedad lingüística de la región y le suma estatus literario, que es lo que les da prestigio. Yo había visitado por primera vez Artigas este año y había escrito sobre las minas y las fronteras. Él explicaba de dónde le habían nacido los libros, y yo entendía.
Estaban, como casi siempre, los padrinos Aldyr y Esteban, que sugirieron entregar el padrinazgo a otra persona. El primero presentará dentro de poco su novela “Don Frutos”, sobre nuestro primer presidente y su período en la frontera (la actual frontera). Esteban me pidió fotos, capaz que para hacerme vudú.
Aparecieron Santullo y Cavallo, gente de más o menos mi generación, rivales futbolísticos, compañeros de café y sánguches calientes antes de que Leo de León saliera a tener su momento épico en medio de la lluvia torrencial y breve que se convirtió, a la hora de su mesa, en un tragicómico cuento que precedió la expresiva lectura del cuento “La fuerza del campo” de su libro “No vi la luna”, ungido en el santuario morosoliano. Andaba Damián como siempre, que estuvo arañando la obtención de un premio por “El increíble Springer”. El Archiduque paseó su estampa señorial y siguió reuniendo elementos en la libretita.
El viernes de noche, en Jazz Café, Fabián Severo trajo a Ernesto Díaz, su amigo músico, y prendieron un fuego musical muy agradable. Hubo una fiesta más tarde, sobre la cual no diré palabra. Lo que yo anotaba en el papel, que se quede tranquilo el bailarín entusiasta, hablaba de mí y de los tornillos que me vinculaban a la silla.
El sábado de mañana se jugó el Tercer partido de escritores en una linda canchita del Club Ituzaingó. Hubo relato y todo, a cargo de Etcheverry, con comentarios de Gonzalo Fonseca y Gabriel –moroso- Di Leone, que se encargaban de ponerle té de tilo al aire y de rodear de palabras la figura del director de Cultura Marciano Durán, a la sazón nuestro centrofóbal. Perdió mi cuadro, que tenía tres jugadores pelados. En el otro equipo había más peludos y más jóvenes, incluso un jugador adolescente que me hizo varios caños y se me fue también de otras maneras. Nuestro golero Luciano Lamberti le puso un candado al arco, pero las pelotas pasaban por el lado donde éste no estaba. Yo erré un penal cuando íbamos cero a cero. Me lo atajó Santullo, al medio del arco, en una reedición de la rivalidad que venimos cultivando dentro de la cancha. Los dos goles nuestros fueron hechos por Fabián Severo y Marciano Durán, en ese orden, el uno tras jugada de gran factura (luego de unos minutos de respiración fuera de la cancha) y el segundo en confusa incidencia. Los goles del adversario, seis, fueron en gran medida de Damián. Y no tuvieron gracia porque defendíamos parecido a como está mi rodilla mientras escribo.
Terminó la noche del sábado. Primero Cavallo, que escribe sonetos y le salen buenos, compartió mesa con Eugenia Prado, chilena, que estaba muy contenta de estar acá y leyó alguna cosa muy linda, sobre todo el sórdido primer relato. Vinieron, en la última mesa, el antiguamente fernandino López Belloso, mi compañero de equipo Makovsky y Afonso Romano Sant’Anna, argentino de raíces sanduceras uno y brasilero el último, con quien también había venido su mujer Marina Colasanti, quien durante el Encuentro supo que había ganado el Premio Nacional de Poesía en Brasil. Me gustó mucho esa mesa.
Y después se terminó mi recorrido incompleto por el milagro que se viene repitiendo. Me despedí y volví a casa en la noche negra con estrellas, pensando cosas sobre todo eso y sobre lo que falta.

Crédito de las fotos: la primera mía, la segunda de Luis Pereira y la última de Servando Valero

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en Damián González Bertolino, Encuentro de Escrituras, Horacio Cavallo, Leonardo de León; Fabián Muniz, Luis Pereira, Partido de escritores, Rodolfo Santullo. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a V Encuentro de Escrituras

  1. Telemías dijo:

    >Che, el martes es la premiación en la IMM, verdad?¡MUY BUENA SUERTE en la capital!!!!!!

    Me gusta

  2. F. de P. dijo:

    >Es verdad. Muchas gracias.

    Me gusta

  3. >¡Preciosa reseña! Y sí… mi libretita se nutrió bastante durante esos días…A.A

    Me gusta

  4. F. de P. dijo:

    >¿Qué leíste, Archi?

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .