tres poemas transportistas

uno

Los mosquitos se pegan
contra el parabrisas de un ómnibus
cuando este alcanza los cien por hora
y no a noventa.

Es más caro
el retrato de un mosquito en vidrio
a medida que aumenta el viento en contra,
salvo que el ómnibus
sea de las empresas grandes,
que chupan más barato.

Las empresas unipersonales
piensan más en los mosquitos
y su relación con el gasoil.

dos

Ser un hombre de frontera
es saber que las leyes son,
como los cuentos de hadas,
para asustar a los niños
de los apartamentos.

Ser un hombre de frontera
es doblarse como el pasto
con el viento sin fronteras,
y correr como los ríos
que hablan su lengua franca.

tres

Yo llevo a todas las religiones.
A Novo Hamburgo, a Porto Alegre,
a Casino y a Pelotas.

Los escucho cuando cantan
igual que los barrabravas
pero con más mujeres.

De algunos me he hecho amigo,
hasta me han prestado plata,
a otros los vi cobrando a
diez pesos la torta frita
que habían comprado a cinco.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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