Sobres papel manila, Rodolfo Santullo

Santullo

***

Santullo es sangriento.  No es en vano que su libro está inscripto dentro de los tres que inauguran la Cosecha Roja de Estuario, que presenta unos ejemplares de bolsillo muy lindos. La narración adhiere desde un comienzo al canon de la novela negra:

La habitación estaba en penumbras. Una larga cortina entreabierta sobre la única ventana permitía adivinar sus formas y contenidos. Un ventilador de madera, ubicado en el techo, giraba lentamente. Una suave brisa entró por la ventana, agitando telas y removiendo los papeles por encima del escritorio.

Le suma unos personajes que se mueven netamente dentro del círculo del hampa, graduados desde un detective endeudado hasta un ladrón sanguinario, pasando por uno más cobarde, otro más bruto y un viejo con plata. Toda la mezcla es amalgamada por robos, asesinatos, venganzas y traiciones, prodigando sangre y podredumbre sin escatimar truculencia. ¿En qué orden? En el necesario para que el lector vaya presenciando una narración que lo deja siempre con incertidumbres y lo obliga a rearmar un relato que va para atrás y para adelante, agregando a cada paso un detalle que empuja hacia adelante, o de repente hacia atrás.

Los personajes, como el lenguaje y el paisaje, se mueven dentro de las reglas del género. Su patria parece estar circunscripta por las fronteras del género, dadas por una serie de señales claras de adhesión a la novela negra, con cuyas piezas se fabrica la obra. No parece haber un intento de retratar una realidad sino de, honestamente, escribir un entretenimiento claramente definido (oscuramente). Algunos elementos (las descripciones visuales, por ejemplo) hacen pensar en el cine y, seré obvio, en la historieta.

Me olvidaba de los sobres papel manila: son la columna vertebral.

Las instrucciones que el viejo Bengoas le había entregado, le sirvieron a Harrison Rey hasta llegar al sendero de pasto. Allí, las marcas de automóvil, que ennegrecían el sendero todo a lo largo, fueron más que suficiente. Poco rato después localizó el grupo de árboles.

Cruzó el pastizal disgustado, mojándose los pantalones hasta por encima de la rodilla. Las cosas habían cambiado sustancialmente para Harrison Rey. Nunca creyó que algún día se convertiría en un saqueador de tumbas. La idea le desagradaba profundamente.

Calificación: bueno
Editado por Estuario, Montevideo, 2010, 115 págs.
ISBN: 978-9974-687-32-5

 

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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6 respuestas a Sobres papel manila, Rodolfo Santullo

  1. archiduquelee dijo:

    Habrá que leerlo entonces…
    Por la reseña parecía que el Nacho le iba a meter un **** al menos…

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  2. damiangb dijo:

    Veto la foto. Inapropiada.

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  3. ifdeplee dijo:

    Damián:
    ¿Dónde está el manual de estilo para las fotos?

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  4. Leo Cabrera dijo:

    1) Secundo el veto y sé de alguien más que también, así que ya mismo meto mano (Nacho, hermano, mantengamos un criterio, por favor…).

    2) La novela tiene ritmo y ganas… se nota que forma parte de un período creativo de Santullo mucho más emparentado a Perro come perro que a Cementerio norte. Se nota, entre otras cosas, en el habla de los personajes, no del todo definida, a veces lindante con un español más neutro (más “de traducción”, digamos), y a veces, sí, identificable con nuestros modos. Hay pasajes un poco resueltos de apuro, no necesariamente en cuanto al argumento, sino respecto a la forma, ciertas asperezas en el estilo me complicaron la lectura, sobre todo al comienzo. Otra cosa, Harrison Rey no es un detective… ni es un detective de la vieja usanza -el puramente racional- ni de la tradición de la novela negra -aunque está más cerca de este-, es apenas un tipo con los escrúpulos lo bastante laxos y el estómago lo bastante curtido como para llevar adelante tareas (como se ve en la última cita), no del todo gratas.

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  5. damiangb dijo:

    Nacho: Deberíamos tenerlo, o al menos cierta elegancia para con el querido Rodolfo. No porque lo conozcamos vamos a negarle la posibilidad de que pueda aparecer en una foto como las de los otros escritores que reseñamos. Pensá en la gente que entra de otros países.
    Sobre el libro opino cuando lo lea.
    Abrazos.

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