Trampa para ángeles de barro, Renzo Rossello

Rossello

***´

En esta novela, que lleva el número 02 de la colección Cosecha roja, se cuentan alternadamente las historias de Viñas, un milico en decadencia, y el Navaja, uno de esos menores infractores de los que suelen ocuparse los informativos. Se juntan al comienzo y al final. Durante el trayecto, reina la incertidumbre acerca de cómo será el encuentro de los dos. Al policía le ordenaron extraoficialmente que liquidara al delincuente, lo cual lo empuja a un periplo clandestino amueblado por dudas diversas. Asistimos a la historia del Navaja, desde su vapuleado origen y pasando por su trayectoria criminal, por sus períodos de reclusión, sus fugas y sus crímenes. La historia es ágil y se lee rápido. De hecho, es ideal para un feriado en la playa. La trama transcurre con una simplicidad que el narrador tiene la precaución de dotar de expectativas, sobre todo a raíz de las sospechas y desconfianzas del policía, cuya resolución da una vuelta de tuerca a la trama, que termina por darle un empujoncito a algunas de las creencias que solemos tener sobre el submundo donde se cuecen habas podridas.

Hay dos aspectos que merecen especial consideración. Uno de ellos recuerdo haberlo visto también en “Blues del raje” y es el gran retrato del bajo montevideano, de sus personajes y procedimientos. Seguramente, es la contribución del trabajo periodístico de Rossello. Y, solidariamente, también puede destacarse el gran trabajo sobre el lenguaje de los personajes, que por momentos cobra ribetes documentales. A su vez, el verbo del narrador es preciso y cómodo, sin privarse de algunas sutilezas.

La buena pintura y la agilidad de la trama le dan unos visos muy cinematográficos, que no estaría nada mal que la industria local aprovechara, probablemente sin demasiada inversión. Está todo ahí, a la vuelta de las esquinas de la capital.

El Pardo Garini lo llevó hasta el local de un club de barrio, unas cuatro cuadras más adelante, que tenía un pizarrón de lata apoyado contra la pared. La puerta estaba guardada por una cortina hecha de chapitas dobladas a la mitad de cerveza Salus, algo así como un escondido récord de copas servidas en el local. En el cartel se desleían los caracteres bastante irregulares que anunciaban “hoy buseca”. La primera parte del salón la ocupaba una gastada mesa de billar, una vitrina de vidrios polvorientos que guardaba algunos trofeos y al fondo, enfrentadas al mostrador de ladrillos y mesada de mármol, algunas mesas y sillas de metal.

Calificación: bueno (con puntito para arriba)

Estuario editora, Cosecha roja, Montevideo, setiembre 2010, 141 págs.

ISBN: 978-9974-687-48-3

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en Renzo Rossello, Reseñas de libros. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Trampa para ángeles de barro, Renzo Rossello

  1. santullolee dijo:

    ***

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s