Miss Tacuarembó, Dani Umpi

***

Umpi

Este es un libro al que uno llega desde algunas percepciones previas, como que se haya hecho una película basada en él y que su autor es conocido por otras facetas de su producción artística, donde suele tener un perfil llamativo, disidente con respecto a la media uruguaya. No ha vacilado en deshacerse en encomios hacia un notorio cantor de cumbias al cual, creo, ha versionado en alguno de sus discos, además de, según se puede averiguar fácil, a José Luis Perales o a Jaime Roos. Ha cumplido con el ritual de ser profeta fuera de su tierra porque Miss Tacuarembó, así como otros trabajos suyos, fue publicado antes en Argentina. Digámoslo: un lector que le viene dando de punta al policial como quien habla, llega dándole manotazos al matorral que rodea a la novela que, como todo un gesto coherente con lo anterior, tiene las tapas rosadas y una caricatura que recuerda a un bagre.
Natalia es una gurisa criada en Tacuarembó, hija de una catequista y amiga de un muchacho cuya homosexualidad le resulta un poco difícil de engullir a la madre de la protagonista, que es la narradora. Natalia es también, años más tarde y con una voz acorde a la edad, una promotora de perfumes que se la pasa fichando los hombres a su alrededor y catalogándolos de acuerdo al perfume que usen, en una demostración de conocimiento cabal y con conocimiento de causa de esa realidad que a mí me resulta tan ignota. Los tiempos se van alternando y van agregando datos a la construcción de la personalidad de Natalia. En un caso, desde su aparición en un programa argentino de reencuentros (¿Se acuerdan de Franco Bagnato?). En el otro, desde la niña que le reza a un Jesús de yeso hasta su aparición pública en el concurso para elegir Miss Tacuarembó.
La estética está dada por el universo de los gustos y los recuerdos de Natalia: lo ya dicho de los perfumes, Parchís, Enya y demás etcéteras que atravesaron los ochenta y noventa. De más lejos viene la voz infantil que recuerda el primer televisor color y critica, ya adolescente y desde sus sueños de modelo, a una sociedad tacuaremboense que la sitúa al margen. La dadora del conflicto es la madre, con quien mantiene una relación conflictiva hasta un grado alérgico. No puedo olvidarme de la muerte de la abuela ni de las mellizas taradas. Capítulo aparte merece su segunda voz, que es Carlos, su amigo gay con quien comparte apartamento.
La prosa es ágil, rápida, con algunas pinceladas que muestran conocimiento de causa, y tiene una dosis importante de humor, que no permiten la indiferencia. Por ejemplo, el diálogo que tiene la narradora niña con su amiguito mediante los walkie-talkies robados:

VEINTIUNO
-No es que no pueda dormir. Sólo quiero dormirme escuchándote, Carlos. Hoy tampoco nos vimos. ¿Te pasó algo? Cambio.
-No… nada, Nati. Tengo mucho sueño, estuve toda la tarde ayudando a mi madre a cortar el césped del patio. Por eso no pude ir hasta tu casa. Mi madre dice que debo hacer más tareas de hombres. Cambio.
-¿Vos, cortando el césped? No te imagino. Cambio.
-…no sé qué decir. Cambio.
-¿Querés que te cuente un cuento? Cambio.
-No, Nati. Quiero dormir. Anoche no pude, soñé que Dios me castigaba. Cambio.
-Dios no existe. Ya lo deberías saber, Carlos. Cambio.
-¡Claro que existe! Existe como los Reyes Magos. Cambio.
-Los Reyes son los padres. Cambio.
-Papá Noel son los padres. Cristo son los padres. Cambio.
-No, Carlos, Cristo no… Vos no entendés nada. Cambio.

Calificación: bueno
Editado por Planeta, Uruguay, 2010, 208 págs.
ISBN: 978-9974-685-38-3

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en Dani Umpi, Reseñas de libros. Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a Miss Tacuarembó, Dani Umpi

  1. damiangb dijo:

    Para mí también es un ***
    Destaco que, pese a que no me atrae mucho su temática, Umpi cuenta una historia y la cuenta bien, sin pedancia, con transparencia y calidez. Todo lo de los walki-talkies es algo de lo que me sigo acordando, y si tengo que forzarme, digo que es un aspecto en cierto modo entrañable de la novela.

    PD: ¿Por qué tantas vueltas en el comienzo del texto para decir que el autor es homosexual?

    Un abrazo.

    Me gusta

  2. ifdeplee dijo:

    Sí, transparencia y calidez.

    Respuesta a la PD: No di vueltas por el simple hecho que no me interesa decir que el autor sea homosexual, del mismo modo que no me interesa si los otros autores que hemos reseñado son heterosexuales. Eso creo que es visible y poco interesante, si bien puede emparentarse con las elecciones del escritor (los personajes, la estética).
    Me parece sí interesante destacar los valores que el texto tiene. Darle importancia a la sexualidad del autor podría fácilmente redundar en un encasillamiento del tipo “literatura gay” u otros rótulos horribles.
    Besito, ricura.

    Me gusta

  3. Leonardo dijo:

    Me pareció una buena reseña, Nacho. Y, D., yo no vi ambigüedades en el comienzo, coincido con Nacho en que no tiene ninguna importancia la orientación sexual de Umpi en este caso. Quizá su actitud abierta y desprejuiciada hacia ese punto también lo marca por fuera de una tradición (de placares cerrados y pacatismo, digamos) muy uruguaya. Respecto a otras cosas que he leído de Umpi (varios cuentos dispersos por ahí), siempre he encontrado un ritmo ligero y bien llevado, sin presunciones, cómodo consigo mismo… no me interesan mucho los temas que trata ni los lugares a los que apunta, pero ese es un tema de preferencias de lector, nada más.

    Me gusta

  4. archiduquelee dijo:

    No leí nada de Umpi, pero lo de los walkie-talkie me parece genial!!!

    Saludos!!!

    Me gusta

  5. pedrolee dijo:

    A mí me pareció una buena reseña, sí señor. Debo confesar que al principio, cuando recién oí hablar de Dani Umpi, me rechinaba un poco pero claro que no lo de su opción sexual sino más bien lo mediático, su tal vez divismo. Después lo conocí en la presentación aquella del 2008 del libro de Trilce-Achugar y me pareció un tipo bárbaro. En cuanto a su literatura, suscribo lo de LAC.

    saludos a la barra!!!

    Me gusta

  6. deleonlee dijo:

    De acuerdo con lo antedicho, pero… ¿Ustedes se creen ese diálogo? Es decir… Tal vez sea una deficiencia mía… Hay algo que me suena mal… Tal vez el armado de cada parlamento…
    No sé, díganme ustedes.
    Un abrazo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s