La ruta arduamente

La ruta arduamente recta
es redonda al fin y no existe

más allá de las imágenes
de los recuerdos del tiempo

de un hombre que está leyendo
un libro de páginas blancas

mientras le garabatea sus ganas
de que le broten harenes,

flotaciones tropicales de notas,
dulces de leche en cascadas

que alimenten la libido y la sacien
para que el hombre, en bolas

en un desierto cualquiera,
termine de ponerse el calzoncillo,

dé por terminada su consciencia
y vuelva al corral de sábanas

donde lo pusieron cuando era chico.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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