Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa

Donde la puerta de La Crónica Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?

Vargas Llosa

*****

Así comienza una novela que es de una construcción enorme, viva, pulsátil, que se cuela líquidamente por los intersticios de las almas de los personajes, de sus relaciones intrincadas y trágicas en el sentido griego y, a su vez, por la estructura política y social del Perú del dictador Odría. La narración , una vez más en Vargas Llosa, evita toda linealidad y va entregando fragmentos cuya relación corresponde establecer al lector, a quien la imagen de lo narrado se le vela o devela en una suerte de contoneo cronológico que instiga a hacerse de una vez por todas con la verdad completa, que va a terminar revelándose compleja, trenzada y lubricada con todos los fluidos humanos posibles.

Los hilos del relato siguen, desde el principio, a Santiago Zavala, Zavalita, un joven hijo de un senador odriísta que primero quiere hacerse comunista porque se enamora de una compañera de facultad y después entra a trabajar en un diario y, a partir de su charla en La Catedral (un restaurante barato). También se posan sobre Ambrosio, chofer del padre de Zavalita en una época y también del hombre fuerte del régimen, Cayo Bermúdez, expresivamente llamado Cayo Mierda. La mirada femenina es, sobre todo, la de Amalia, mujer de Ambrosio y también empleada de la casa de Cayo Mierda o, mejor dicho, de la querida de este, Hortensia que, junto a Queta, ponen la cuota de prostitución infaltable en la literatura de Vargas. Se asiste al despanzurramiento psicológico –y las muertes- de casi todos los personajes, en consonancia con ese joderse de un Perú corrupto, burocrático y de profundos contrastes y abusos sociales que se sienten fotografiados de un modo realista a juzgar por el lenguaje, donde la voz neutra del narrador se deja permear por las naturalmente coloquiales de unos personajes por demás plausibles.

La técnica y el tema aceleran o se meten  por lugares subterráneos para crear, maratónicamente, el mundo de la novela. Y, precisamente sobre el asunto, caben consideraciones. Porque, más allá de la peripecia de los personajes, aun  siendo estos tan vivos, reclama atención la mirada sobre la urdimbre del poder, lo cual no es ninguna novedad en un tipo que más tarde fue candidato a la presidencia de su país y a quien parece lógico preguntarle por cuestiones políticas, sobre todo porque él mismo se encarga de ponerlas en el aire, con lo cual tal vez desdibuja las fronteras entre lo ficticio y la realidad, lo que seguramente le evite algunos lectores estúpidos.

Debe anotarse la mediocre ocasión histórica durante la cual quien firma leyó esta novela: después del Premio Nóbel y durante la campaña electoral en Perú, país que no descarta visitar.

-Si nos metemos ahora en política, los que vengan después de Odría nos mandarán a los cachacos y nos botarán de aquí –explicaba Calancha- ¿Ven ustedes?

-Eso de que Odría se va a ir, a mí me sabe a subversivo –dijo Ludovico-. ¿A ti no, Ambrosio?

Calificación: Excelente
Punto de Lectura, México, octubre 2010, 727 págs.
ISBN: 978-607-11-0764-0

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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4 respuestas a Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa

  1. Calixto Miranda dijo:

    Cuando leí este libro, tenía hambre extrema de Vargas Llosa y me apertreché de varios titulos de este autor, que ya venían de antes. Cuando leí “Conversaciones…” no había leído ninguna otra novela de este autor. Si artículos, comentarios, pero no recuerdo nada de literatura.

    Será porque fue el primero o será porque realmente es el mejor de cuantos me he leído hasta ahora de él, “Conversaciones…” exige mucho del lector pero le compensa con creces. Una novela concebida como una genial obra de relojería, enorme en su conjunto y precisa en sus detalles. Historias y personajes se engranan con tal precisión en un discurso no lineal, que al final parece que has leido unos tres o cuatro libros a la vez. Los que suelan leer más de un libro a la vez, sabrán de lo que hablo.

    Es injusto, pero no puedo evitar que otros libros de Vargas Llosa me resultaran menos telúricos tras leer este. Sin embargo, “La Ciudad y los Perros”, “La Guerra del Fin del Mundo” o “La Fiesta del Chivo” son excelentes novelas a mi parecer. Ya “Travesuras de la Niña Mala” me parece más un best seller, eso si, escrito por un novelista cinco estrellas.

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  2. ifdeplee dijo:

    Eso mismo, relojería, ingeniería.
    En cuanto a los últimos libros que decís, solo leí “La ciudad…” y he oído buenas referencias de “La guerra…” y “La fiesta…”.
    Gracias por la visita y los comentarios.
    Nos estamos viendo.

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  3. José V. dijo:

    Muy buena obra de Marío Vargas Llosa, pero sin dudas me quedo con la ciudad y los perros ya que fue la primera obra que leí de el. saludos

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  4. Gracias por la visita y el comentario.

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