El Mekong

El Mekong es un río que va y vuelve,
los aguas de deshielo que lo alimentan
son tan anchas que rehacen su camino
y emprenden el regreso a las montañas.

El Mekong es imposible en occidente
porque allí todo el mundo supone
que los ríos son flechas al vacío
y las aguas son ideas que se van.

El Mekong flota en capullos de loto,
imitándose a sí mismo a cada gota
en estatuas circulares como Buda,

los párpados entornados de la piedra
sonríen observándose a sí mismos,
el Mekong es unos ojos que meditan.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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