Tercer partido de las sierras

por Rodney Da Silveira, enviado especial, después de haber tomado mucho Tannat

La belleza característica.

Con motivo de la premiación de Manuel Soriano y Horacio Cavallo en el Narradores de la Banda Oriental en su edición dieciocho, un grupo de autodenominados escritores se reunieron en la ciudad de Minas y disputaron un partido de fútbol cinco en la cancha del barrio Las Delicias, el tercero de una serie de cotejos cuya intención, claramente, es la búsqueda de legitimación como escritores de una generación que pasa horas revisando su Facebook. Los antecedentes indicaban una preponderancia por parte del representativo fernandino, que se impusiera con claridad sobre San José en las ediciones anteriores.
En la fría y gris mañana minuana, los maragatos, vestidos fúnebremente, alinearon con el mexicano Rodolfo Santullo bajo los tres caños, en el fondo el refuerzo argentino Manuel Soriano y Leonardo Cabrera, el único originario de las tierras de Chiruchi y, más adelante, el montevideano Horacio Cavallo y el aigüense Mauro Alayón. Fue baja por motivos familiares el mejor jugador de la edición anterior, Pedro Peña, y presentó licencia médica el minuano Leonardo de León. Los de Maldonado, con uniformes claros, pusieron a Fabián “el Archiduque” Muniz en el puesto de Cerbero, Fernández de Palleja como último y más calvo hombre, Ignacio “Tano Stallion” Di Tullio como penúltimo y, más adelantados, Valentín Trujillo y Damián González Bertolino, con lo cual repetían la alineación que tantos éxitos le granjeara, compuesta en su mayoría por fernandinos o asimilados, excepción hecha de Di Tullio quien, de todos modos, veranea en Punta del Este. Es de destacar, asimismo, que Muniz, Fernández de Palleja y González Bertolino militan en las filas del Recreativo Secundario, un equipo que busca meterse en la Liga Fernandina de Fútbol Amateur (LIFFA), donde rinden a diversos niveles.
El trámite comenzó trabado como si fuera en una oficina pública, con la posesión del balón inclinada hacia el lado de los playeros, que empujaban con Di Tullio como estandarte. No sorprendió, entonces, que la primera diana se inscribiera en las redes de Santullo luego de ser impulsada por el cañón del argentino, luego de que los movimientos del resto del equipo arrastraran las marcas. Se trató de un gol pionero que pasó frío durante un buen rato, hasta que se vio emparejado por un brutal y preciso zapatazo de Cabrera desde apenas pasada la mitad de la cancha. Esa pelota que se incrustó en el ángulo fernandino antecedió al desequilibrio para los maragatos, que hicieron un segundo y un tercer tanto que validaron su táctica murciélago, cerrados en el fondo y precisos en el contragolpe, que siempre tomaba mal parados a los defensores rivales y se introducía por el recoveco engualichado del meta Muniz, que en la emergencia se mostró plebeyo y aparentemente más concentrado en escribir sonetos con su compañero Fernández que en evitar las caídas de su valla. En esa materia, hubo un contraste notorio con su colega Santullo, que se mostró ominoso y contundente, digno de su prosapia policíaca.
El juego, en lo sucesivo, estuvo pautado por los intentos irracionales de Maldonado, que tenía la posesión del esférico y no sabía qué hacer con él, y la planificación sobria de San José, consciente del largo de las piernas de Soriano para cortar pases y su proyección por el callejón central y que descubrió en Alayón un refuerzo literario poco aparente pero efectivo, molesta cuña del mismo palo para el poste derecho del equipo turístico. Del mismo modo, fue remarcable la entrega de Horacio Cavallo, pródigo en contragolpes efectivos, al punto de que terminó el partido sumido en un profundo calambre. Los fernandinos empujaban con los quiebres y requiebres de Damián González, muy marcado, incómodo y reclamando un penal al mejor estilo Neymar. Y los omnipresentes bombazos de Di Tullio, sumados a la movilidad ronaldesca de Trujillo. El nueve a siete final fue una historia constante de descuentos de Maldonado que perdían rápidamente su valor tras aparecer nuevos goles de San José. El equipo dos veces vencedor había salido con planteo de favorito, haciendo un fútbol de propuesta y, cuando se vio en desventaja, no pudo estar a la altura de las circunstancias, aun cuando puso en práctica algunas de las estrategias de los equipos grandes, como por ejemplo querer seguir jugando indefinidamente en busca del empate.
La tabla histórica quedó dos a uno. El resultado se digirió en un conocido establecimiento gastronómico de la ciudad de Minas, donde campearon las pullas en medio del intento de confraternización entre rivales, que solo lograron unanimidad al referirse a un personaje nefasto muy presente en los medios electrónicos de la capital. “Yo le pego aunque juegue en mi equipo”, declaró un jugador que no quiso identificarse a este medio. El sol caía escondido por una fina llovizna que también caía. Los jugadores superaron una nueva premiación y se juraron, con los dientes apretados y los ojos inyectados en sangre, citarse para un nuevo choque al año siguiente, sin importar los logros literarios de los involucrados.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en Banda Oriental, Damián González Bertolino, fútbol, fútbol uruguayo, Horacio Cavallo, Leonardo Cabrera, Leonardo de León, Leonardo de León; Fabián Muniz, Manuel Soriano, Nacho di Tullio, Partido de escritores, Pedro Peña, Premio Nacional de Narrativa, Rodolfo Santullo, Valentín Trujillo. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Tercer partido de las sierras

  1. horacio dijo:

    !muy bueno, Nacho!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .