Los lenguajes

Aún no rompe el día y el canto de los pájaros ya ha comenzado. Nunca sabremos lo que dicen pero es evidente el intercambio: preguntas y respuestas indescifrables para nuestros oídos, jeroglíficos de aire, enigma del que jamás encontraremos la clave.

José Emilio Pacheco, en “El silencio de la luna”

De pronto supo las lenguas
de los pájaros del barrio
y de las lombrices, los perros
y los gatos,
al principio fue como estar en una fiesta
con voces y copas y mozos,
apuntaba con el arco del oído
y oía conversaciones entre gorriones,
sentía la melodía de las hormigas
y un cuzco chiflando una milonga,

el hábito pobló sus emociones
y oyó peleas de parejas y quejas
por la carga en las espaldas,
por las cosas de los dueños,
las perras comentaban las novelas
de la tarde
y el tedio le ganó a lo interesante,

entonces le pidió al dios más mudo
que pudo imaginarse
la gracia de ignorar
el lenguaje de las piedras.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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