Décima runfla de microcuentos

Argumento para una novela política    

 

La compañía de la gente lo molestaba en extremo. Hábil como pocos, logró hacerse elegir presidente para disfrutar de la soledad del poder. Se dio cuenta de que el poder lo había hecho prisionero y decidió liberarse. Consiguió que los medios de prensa oficialistas publicaran sus actos de corrupción. Se dio cuenta de que eso lo encerraba aun más porque sus secuaces lo hicieron ver como inocente frente a la opinión pública. Su suicidio lo llevó al infierno donde, en virtud de su inteligencia y habilidad para escalar –para descender en este caso- derrocó al propio Satán. De esa manera llegó a la cúspide de su condena, ya que, convertido en nuevo Diablo, quedó inexorablemente metido dentro de todas las personas.

 

 

Desafíos

 

El Diablo y Dios estaban desafiándose. La consigna fue crear la cosa más bella y compleja. Cuando Eva quedó pronta, el Diablo perdió el desafío y ganó poder.

Dios pidió revancha. Propuso crear la cosa más simple y más compleja a la vez. El Diablo, después de pensar un poco, creó el amor de Eva hacia Adán. Ganó el desafío y ganó poder.

Dios, cuya sabiduría está antes que todo, consiguió que el Diablo mandara en el mundo, se liberó de responsabilidades y se fue con su mujer de vacaciones.

Gatos suicidas

La crisis económica planteó serias complejidades en la sociedad de los gatos. Muchos de ellos, corredores de bolsa quebrados, intentaban suicidarse tirándose desde los edificios altos del centro. Como tenían que matarse siete veces para lograr una autoeliminación definitiva, causaban graves daños debido a que provocaban muchos accidentes de tráfico. Por supuesto, lo importante no eran las muertes, que muy excepcionalmente eran definitivas, sino los daños materiales. Comenzaron a quebrar las compañías de seguros, con el correspondiente aumento de las tentativas de suicidios que hacían quebrar a otras compañías de seguros. Se incrementó el precio de la salud pública y se reforzó la seguridad hasta la paranoia. Bajó el presupuesto de cultura y de políticas sociales.

Los sobrevivientes de la debacle subsisten, decadentes, en las sombras de la sociedad de unos seres a los que cada vez les cuesta más morir.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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