Utilidades

Abrir la cabeza y que los gajos del cráneo
sean alas libres y a su vez llaves
para girar en la cerradura húmeda del universo,
usar su hueso como micrófono
para cantar la canción más afinada, más ronca,
más lacia y fracturada,
llorar por la cadena de muertes
que permiten que tengas un lugar en el mundo,
darle voz al más rojo de los trabajadores,
el más constante y sin premio, el más bobo,
el de la inteligencia suprema,
festejar los vestidos de las flores
cuando el primer sol las escota,
servir de papel picado para repartir
en la calle con plataformas y curvas,
agenciarse un empleo público
en la China milenaria,
morirse de hambre, ser famosísimo
en tu círculo mínimo de aplauso falso
o sin valor,
mostrar tu inteligencia sin demasiado esfuerzo
y que sos sensible,
levantar un poco de tierrita y hacer cristal,
tomártela de la copa de mil labios,
difícilmente sirva como arma de defensa
contra los asaltos de los dueños de nuestras vidas,
ni siquiera cargada de todos los tiempos
verbales porque en general no tiene volumen
ni dureza suficiente
para que la sientan aquellos
a los que nada les resulta ajeno.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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