Otra bandada de microcuentos

Hormigas

Las hormigas son seres sociales que actúan en equipo. Este grupito de veintidós, por ejemplo, van dando por terminado un relato.

Pegados

El dios y su diosa, de puro apasionados, tuvieron un coito tan intenso que sus vientres quedaron pegados. Durante nueve meses gestaron y parieron mellizos. Tanto habían gustado de su unión duradera, que descuidaron la crianza de sus hijos para recluirse en una cueva a volver a unirse. Los mellizos, libres y traviesos, crearon un mundo. Como no sabían mucho de creaciones, les salió un mundo de gente que nunca se juntaba.

Ritual

María y José eran monjes de una religión sexual. Con años de práctica y privaciones, lograron llegar al orgasmo exactamente al mismo tiempo. Nueve lunas después, nació el Hijo de Dios.

Actos de gobierno

Hubo un tiempo en que la gente había perdido el interés por hacer el amor. Los gobernantes, preocupados por lo que sería un descenso alarmante de la población, pergeñaron una religión que reglamentaba la expresión de la sexualidad hasta lo exasperante. Tiempo después, debieron inventar las guerras para controlar el aumento de la población.

Cámara de gas

Estaban condenados a la cámara de gas. Los metieron en un cuarto cerrado y los ataron en el centro. Casi enseguida, entraron en el cuarto cuatro gordos desnudos con máscaras antigás. Se miraron, hicieron señas y comenzaron el bombardeo. Las autoridades se dieron por satisfechas y así lo dijeron en los medios.
El SUV (Sindicato único de verdugos) emitió un comunicado de protesta. Los sicarios sostenían que, en tiempos de ejecuciones como los que corrían, la ingestión frecuente de habichuelas mágicas iba en detrimento de su forma física.

Fecha

Las ceremonias despertaban la expectativa de toda la comunidad de trashumantes, que habían llegado desde diversos puntos de la región y ahora estaban preocupados por las conductas extrañas de la que sería princesa. El casamiento había sido aplazado por esa causa momentos antes de llevarse a cabo.
Finalmente, la futura soberana pareció reponerse y los festejos, que habían sido interrumpidos, se reanudaron. Todo transcurrió de acuerdo a la tradición: las danzas, los votos, la bebida y la comida. Y, por último, la consumación, tras la cual se exhibió la consabida sábana manchada.
La princesa se sintió doblemente aliviada. Las pruebas otorgadas la salvaban de ser repudiada y de cargar con nueve meses ilegítimos.

Dientes

Adulto, saludable y de buena condición económica, carecía completamente de dientes. Se autoflagelaba para que llegara un tal Pérez que no se dignaba a pagarle.

Predicción

El astrólogo previó que moriría la semana siguiente. Segundos después, un infarto fulminaba su predicción.

Tenga un cuerpo así en seis meses.

Se paró frente al escaparate y le llamó la atención el cuerpo espectacular de la modelo. Compró la revista y dentro de ella encontró el artículo que recomendaba una rigurosa dieta acompañada de ejercicios, yoga y abstenciones varias.
Ocho meses después no podía entender cómo, después de tantos sacrificios, no había podido conseguirse una mujer como la de la revista.

Plebiscito.

Un país estaba en crisis y debía optar. Para ello se hizo un plebiscito en el cual los ciudadanos decidían si conservarían los bancos de libros o los de dinero.
Votaron a favor del dinero y lo perdieron todo.

Opciones.

Su novia lo puso entre la espada y la pared: ella o los libros. Vaciló unos segundos y se decidió por la opción que le daba más opciones.

Pueblos chicos.

Fue a visitar el pueblo de su novia. Mientras paseaba con ella por la calle, llamó su atención que los vecinos se saludaban con un “chau” en vez de “hola” y se lo hizo notar a la muchacha, que se extrañó de la situación ya que para ella era de lo más natural.
Se separaron pero él, en su pueblo, adoptó la modalidad de saludo del otro pueblo porque le había parecido graciosa. Como era muy popular y convincente, en un tiempo todos saludaban como en el pueblo de aquella novia.
Años después, unos negocios lo llevaron al pueblo de su antiguo amor. Sociable como era, empezó a distribuir “chaus” para todos los que cruzaba en la calle, que le respondían invariablemente con un “hola”.

Buscar la calma.

La gran ciudad se había vuelto un pandemónium del cual sus habitantes querían escapar a toda costa. De manera explosiva, la gente empezó a emigrar al interior en busca del calma. A los pocos años, los pocos pobladores que quedaban en la ciudad vivían al fin en paz.

Cirugías

El político en cuestión había pasado por innumerables cirugías estéticas. Por suerte para él las operaciones no resultaban muy complicadas porque era de madera.

Creación

El último y más sabio de los hombres se iluminó. Después de una semana de preparar la escenografía, se decidió y creó al hombre. Como le quedó tosco, decidió adaptarle un software con la forma que recordaba haber visto en la tapa de una revista particularmente interesante.

Final

Llegaron a la final del campeonato el Club Atlético Verdad y su tradicional rival, un cuadro más grande y poderoso. Los verdaderistas debieron soportar que se les prohibiera jugar en su cancha por razones de seguridad. Amparados por sus habituales alambrados y apoyos arbitrales, ganaron los de siempre y mucha gente se volcó a las calles a festejar.

Candidatos

Dos candidatos se disputaban la presidencia de un país poderoso. Orr presentó un completo diagnóstico socioeconómico y un todavía más pormenorizado y serio programa de gobierno. Oox sonrió con dientes blanquísimos y repitió sin cesar “God bless US”.
Décadas después, la expresión infantil “don’t be an orr” significaba “no seas tonto”.

Descubierto.

Él fue sorprendido por la inteligencia de ella. Una vez terminadas las faenas amorosas, se vio descubierto en sus intenciones, él que las había disfrazado con tantas declaraciones de amor.
-Se nota que lo único que buscás es sexo.
-¿Cómo lo sabés? –preguntó el desenmascarado.
-Por lo mal que lo hacés.

Extinción

Luego de campañas publicitarias a nivel mundial con la participación de estrellas de cine, ecologistas y políticos opositores, los científicos lograron la financiación. Una rarísima y emblemática especie se encontraba extinta hacía décadas por causas humanas y su material genético había sido codificado a partir de un ejemplar conservado en alcohol. Sólo faltaba el dinero para fabricar el animal.
La televisión seguía paso a paso el proceso con ánimo festivo. Los fracasos fueron vividos como duelos nacionales y los éxitos tuvieron más audiencia que los mundiales de fútbol. Por fin los resultados fueron obtenidos, con la consiguiente gloria de los que apoyaron el proyecto, incluyendo un cambio de gobierno y el enriquecimiento de una multinacional de refrescos.
Pocos días después del nacimiento del primer clon, de paseo por la zona selvática, un poblador me recibió en su casa. En una de las paredes figuraba como trofeo el cuero recién extraído de uno de aquellos animales. Me contó que unos señores le habían pagado para que no quedara ni uno solo de ellos.

Incentivos

Esa nación tenía unos gobernantes benévolos y responsables que estaban preocupados por la ignorancia de su pueblo, por lo que decidieron incentivar la lectura. Basados en la amplia difusión de la música y en que la mayor parte de los materiales estaban originados en la piratería, alentaron y financiaron corsarios falsificadores de libros. Como la población continuó con su sistemático rechazo a la palabra escrita, tomaron una medida más drástica: organizaron publicitadas piras en las que quemaban los libros piratas.
Ni siquiera el último y desesperado decreto que prohibía la publicación, copia y/o difusión de todo libro en el territorio nacional evitó que el pueblo se mantuviera impertérrito en su libre determinación de ser dominado.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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2 respuestas a Otra bandada de microcuentos

  1. Acabo de leer esto a las siete de la mañana, preparado para irme a la ciudad de Progreso, en Canelones. Me gustaron che, vamos arriba con los “Cuentígneos”. ¡Salud y seguí con estas escrituras!

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  2. Agradecido.
    Todavía me quedan, así que van a seguir apareciendo.
    Salú.

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