Alma

Me levanté sin alma.
Las calles tempranas, grises, eran los toboganes del hábito,
rodaba cuesta arriba.
Un tipo puede presentarse a dar una clase sin plan
ni libro, pero es inadmisible que vaya desalmado.
Preguntan algo y les cuento que, cuando era gurí,
iba al almacén de Segovia, en la esquina de casa,
y una vez pedí doscientos kilos de muzzarella.
Mientras todos se reían calculé que debo pesar
unos setenta y pocos. Órganos recreándose
todo el tiempo, el esqueleto, la sangre
transparente manteniendo las cosas
en sus lugares, en equilibrio. Me vi por dentro.
Vidrio de aire. Nada de nada. Miles de flechas
atravesaron el espacio de mi cuerpo,
inexistente, sujeto al suelo por costumbre.
Era una ebullición invisible, a la temperatura
del ambiente de las risas de los gurises,
que me estaban reinstalando el alma.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en Educación, poema. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Alma

  1. amparit... dijo:

    200kg de muzzarela…! jajaja

    Me gusta

  2. Pingback: La posibilidad | Fernández de Palleja

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