Flechas

Flechas de fierro irreversibles
dibujan los barrotes de tu vida,
pedazo de un ciego.

Autónomas y sucias, yuyos artificiales
de comercio microbiano y manoseado,
larvas que labran la ruina de sí mismas,
cánceres instantáneos, llenos de pedos.

La distancia entre la saeta
y el blanco que solo ve el arquero
en su guerra intestina, etérea,
no se podría contar en dardos
porque el plumerío y la suma
de
chillidos

harían desear
que el arco jamás se hubiera tensado,
tan fingido, tan torcido,
para soltar esas astillas deformes,
esos panfletos con que el tero
se desorienta a sí mismo.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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