366 grados, día 2

( )

Tuve una pesadilla.
Estaba solo, sin más armas
que un libro de poemas
frente a un enorme vacío.

Las palabras, borrosas a mis ojos,
se perdían en el humo del alcohol
de las paredes, de los vidrios,
de las columnas que sostenían
un paréntesis vacío que no saldría
en las noticias,
ni mejoraría la vida de las limpiadoras
de los shoppings. ni evitaría
el avance del ejército de pordioseros
profesionales que todo lo convierten
en cartón y en retroceso.

Mi voz sonaba como una ecuación
dicha abajo del agua destilada
que rueda en torno a los pilares
de un puente inútil, mis sílabas
avanzaban escuchándose en espejos,
cada sonido era un lirio invisible.

Un dios inexistente me miraba
como quien ve descascararse las paredes,
mientras evaluaba si yo debía despertarme
o seguir dantesco, sin sentido,
reiterando un ritual para el olvido.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en 366 grados, poema. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s