366 grados, día 4

Las altas columnas de mi nación
están hechas de gente cuyas lenguas
más que palabras son ojos latiendo,

son ropas que se visten hacia adentro,
el abrigo para aguantar el tránsito
tragaldabas, sin paz, de estos desiertos.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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