366 grados, día 9

Somos genocidas, a no dudarlo,
y también lo fueron nuestras víctimas
cada vez que pudieron.
Todo es cuestión de tamaño,
de técnica, de coyuntura,
de tiempo acomodando
los zapallos en el carro.
Somos débiles, cagones,
por eso matamos hormigas,
somos chiquitos, ciegos, jodidos,
el mundo nos queda grande
aunque lo llenemos.
Somos más chicos y peores
que nosotros mismos,
por eso nos matamos.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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