366 grados, día 13

Podría decir que el sauce de la otra cuadra
llora metafóricamente,
pero solo si yo lo veo
desde dentro del equipo de lluvia.

Aunque, justo es reconocerlo, que llore
es un odioso lugar común,
quedaría mejor anotar que “se babea”,
lo cual se adecua a la gente que vive ahí,
tendrían que verlos
y no me acusarían de nada,
son unos bebés de barba con motos.

Sobre el cielo, ya que estamos,
tampoco puedo mentir que sean lágrimas,
es más bien una escupida artera
y pedorra como la del hijo de mi maestra,
que sabía que no lo podíamos reventar.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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