366 grados, día 20

Escribo lo que tengo adentro.
Mi bolo alimenticio está compuesto
por fragmentos viejos
de mapamundis amojosados
cuyo vómito es un ejercicio zen
al que espera el olvido.
En vez de limpiarlo,
le doy forma con el trapo,
lo dejo que se seque,
se lo muestro a todo el mundo
como un gurí cagado
antes de llenar de significado
la palabra “olvido”,
ese que nos espera
más cerca que lejos,
un paso más allá de la indiferencia.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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