366 grados, día 24

La copa se abre, celeste y limpia,
y derrama vino frío y seco
sobre la boca del instante.

Todo es posible y visible,
hay una inundación estética
de cuentas claras y tranquilas.

Oigo una melodía de pasturas
vistas desde la ventana
con cuerdas de leña,
nacidas y criadas.

El pasado y el futuro se congelan
panorámicos, pausados,
y se necesita pensar mucho
para imaginar que vuelva a nublarse.

(Ficha técnica: Recomiéndase oír a John Mayer)

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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