366 grados, día 32

La palabra creaba el mundo.
Después lo hacía andar.
En marcha, le pedía.
Se hacía flecha.
Se vaciaba.
Nada.
Todo.
Se intenciona.
Se tensa y se dispara.
Surcando el aire lo empuja.
Lo hace significar lo que significa.
El mundo cree la palabra y la hace mundo.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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