366 grados, día 33

Acostado a un lado de la avenida
de los hombres de zapatos amarillos
se esfuerza un avión gigantesco
que jamás despegará
pese al trabajo hercúleo,
siempre en repecho,
empujando una piedra amorfa y díscola
en crecimiento continuo, desordenado,
inconsciente, barométrico.

Cada vez pesamos más
y pensamos menos.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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