366 grados, día 51

Escribo en papel de aire
que se quema mientras
el bosque de pensamientos y pulsiones
avanza de oeste a este,
rumbo al sur.

Escribo el plasma más sólido,
cuyas esquirlas se incrustan en el libro sin tiempo
que se lee con órganos
más internos que los ojos.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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