366 grados, día 53

Ferias de estímulo al play station,
simposios en apoyo del gorrito nike,
jornadas de fomento a la cumbia en parlantes de lata,
talleres de reflexión
sobre la importancia de las motos sin luces,
mesas redondas instando a la velocidad,
futbolistas famosos invitando
a aplicarle correctivos a las esposas,
puteen uruguayos, puteen,
dicho desde los balcones ungidos,
cáguense a palos, tironéense,
discrimínense por sexo, sesgo o piel,
intolérense, viólense, incúmplanse,
maten a los poetas negros,
plagien a sus amigos poetas negros,
miéntanse, créannos las patrañas,
peinen rayas ralladas con su mastercard,
digan que son de izquierda
y chúpenle el cassette a los imperios,
róbenle la plata al Estado,
que al fin y al cabo se joden ustedes,
qué nos importa,
admitan que son de derecha
y deseen a todos el mal,
rásguense las vestiduras pero siempre
tengan abajo la camiseta de sus amores
y los tatuajes tan indelebles como instantáneos,
róbenle los técnicos a los cuadros chicos,
váyanse a donde mejor les paguen
y donde su inmoralidad esté a resguardo,
háganlo a los gritos,
salgan por la tele diciendo, de una vez,
que no quieren trabajar,
que no quieren pagar los impuestos
para financiar la limosna oficial,
admitan que se mueren por la asistencia,
pidan que la capital acreciente su cerebro abotagado
de pedos oficinistas, apoyen la venta de los campos
a extranjeros, cuanto más ricos y radiactivos mejor,
inviten a los barcos japoneses,
a los polizones prófugos,
que ya les pondremos sus nombretes.
Sigan estas recetas
y las de algún fundamentalismo al uso,
coréenlas por las calles de sangre,
golpeen al Estado y cada puerta
con su buena nueva,
con su atalaya anorgásmica y cagadora,
sigan las instrucciones al pie del grito,
bardeen a la inteligencia,
cójanla ahora que aún es temprano
y le quedan algunas lecturas en la mano,
propaguen este mensaje,
William de Miami rompió la cadena
y se tuvo que volver a pie,
pónganlo en su muro,
etiqueten, cliqueen que les gusta,
a ver si pasa lo mismo
que con los otros mensajes
que pululan, vacíos como frascos,
mientras sucede exactamente lo contrario
a lo que dicen pero no hacen.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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