366 grados, día 54

Shopping centers de paz,
boutiques de ideas que no pasen de moda,
casas de salud para estar vivos,
agencias de seguros de alegría,
kioskos de besos y piropos con rima,
librerías de eterno,
pasajes a Passárgada, donde somos amigos del rey,
emporios de lo justo y necesario,
plazas de pensamiento,
esquinas donde siempre se pasa
después que los otros,
únicamente bicisendas,
árboles luminosos del saber para las noches,
acacias de seda para el sol de pimienta,
mesas ajedrezadas con dispensadores
de café, de vino, de cerveza,
de jugo de todas las frutas,
trajecitos del Tirol,
libros abiertos,
y piernas,
mejor que el paraíso
porque podemos hacerlo.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en 366 grados, poema. Guarda el enlace permanente.

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