366 grados, día 60

Nada es más inhóspito
que los pasillos de los hospitales,

pero hay especies que resisten
el herbicidio lacrimoso
que se perpetra con carísimos
ladrillos de drama,

como las flores negras
que portan las auxiliares de limpieza,
“si el trabajo es salud
que trabajen los enfermos”,
dijo una, gordita y recién inyectada
por el enfermero peludo
como un oso gomi

y, metros más allá,
un grupo de gente del cual
emergió una voz:
“nos vamos a borrar todos
de la Asistencial”.
“¿Y para dónde se van a ir?”,
les preguntó otra limpiadora.
“Al cementerio”, respondieron.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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