366 grados, día 68

Quién le escribe una canción
a los guardias de seguridad,
a la triste necesidad vacía de su función,
quién le escribe a todo
lo que no hay que saber
para llegar a los pasillos brillantes
que habitan señoritas indeferentes,
quién le escribe al dolor de sus rodillas,
de sus hígados fritos en cerveza,
a las pensiones baratas, a sus exmujeres,
a sus hijos desconocidos,
quién le escribe a la posibilidad
de que una mantequita improbable
lo cite a la salida, detenga el tiempo
y las estadísticas y le exprima
hasta los deseos que no tuvo,
quién le escribe a las veredas gris pizarra
que ven sus pasos sin dirección,
a la desgracia del trabajo
sin prestigio ni placer.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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