366 grados, día 74

En la terminal de Minas,
un loco insiste
en que se terminaron las vacaciones,
en que el sábado y el domingo no cuentan,
tal vez sea un niño
de barba larga y gris.

Las limpiadoras y el guardia
sonríen, hablan, explican,
los noto vivos,
no como en Retiro,
la espantosa catedral de la espera,
donde la masa humana
deshumaniza.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en 366 grados, poema. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s