366 grados, día 76

Leo el relieve de la voz
de José Emilio Pacheco tras las precisas
y verdaderas palabras felizmente despojadas
de solemnidad, de pretensión,
tan sin palabrería, tan latidas,
y no me queda otra que escribir
silencio.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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