366 grados, día 85

Naciste el mismo año que los aviones
y les ganaste la carrera
sentado, tomando mate,
con los ojos llenos de vacío
y de recuerdo verde
de caballos, de yerras,
del tiempo de facultad
y los bulines.

Naciste en una época
donde el tango no era pose,
en que la gente se sabía
de memoria el Martín Fierro,
Tacuruses, el Peñarol
del cuarenta y nueve,

lo viste en el estadio,
con tu viejo,
cuando el Cotorra Míguez
intentaba
hacer goles de chilena,
te enteraste del gol de Ghiggia
en la carretera,
uno les llevó la noticia a caballo
desde las casas.

Naciste en una época
en que en la escuela
se aprendía a leer y a calcular,

¡qué la parió a esa época
que parió a la nuestra!

Tenés toda la culpa
del vino y del verso,
del peinado inevitable,
de algún defecto,
de alguna moral,
de la voz,
te lo agradezco.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en 366 grados, poema. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s