366 grados, día 90

Pensar que hubo tiempos
en que veía en todas las direcciones,
con ángulos infinitos
y una paz soberbia,
fruto fungible de mi ficción.
Pensar que porque soy hiperlaxo
me creí flor de loto,
estanque
y monje caligráfico.
Pensar que no era más
que un bicho raro, sin atractivos,
envaneciéndose con esforzados
análisis que cualquiera hace.
Pensar que no conocía mis límites,
con lo cerca que estaban,
y que no sabía tragar piedras,
que no tenía idea de que iba
a estar confesándole el fondo de mi pozo
a una noche que tal vez no exista.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
Esta entrada fue publicada en 366 grados, poema. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a 366 grados, día 90

  1. ¡Muy bueno! Beijos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s