366 grados, día 101

Prescríbese una camisa suelta,
amarilla, vieja, pies descalzos,
la voz de Chico César dando vueltas,
indícase un viento norte manso,

el recuerdo de un cuarto de pensión,
de lo que parecía un laberinto,
exonérese la mente de razón,
destápese la olla del instinto.

Añórense paisajes desérticos
donde fluyen ríos de abundancia,
deséese que se extingan los deseos,

tóquese en su propio concierto estético,
préstese al baile de la prestancia,
recréese, cúmplanse los recreos.

Acerca de Fernández de Palleja

Treinta y Tres, de ahí vengo.
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